martes, 5 de junio de 2018

Una legislatura de “Perror”


Si a la anterior legislatura, lo denominamos la breve o la del “agobierno”. Esta, ahora que está de moda el cine de terror, se la puede archivar como la de “The Walking Dead”. Para que el PP llegara a gobernar, en el PSOE defenestraron a su candidato. El cual ha renacido de sus cenizas, esta semana se ha hablado de su posible conversión en Frankestein, aunque esto queda por ver, tras tumbar a un Zombie. Si Drácula era Montoro, ¿quién es el Hombre Lobo? Y la ¿Momia? 

Mientras hemos comprobado que hay una diferencia entre los dos partidos de la antigua casta. Y es que en el PSOE se saben comer los marrones: Galeote con el caso FILESA, Damborenea, Barrionuevo, Corcuera, Vera, Roldan con los GAL, y en Navarra Urralburu y Otano con la cuenta de Suiza, Griñan y Chaves apuntan al de los ERE de Andalucía. Atrás quedan la incógnita del misterioso sr. X de los noventa y quién era la persona al otro lado de la línea que llegaba al irundarra bar El Delfín hace unos pocos años. En el PP sólo los pardillos tragan con los marrones, léase Cervera, Cifuentes y Rajoy, los demás cantan opera o se escurren entre las bambalinas.

A Pedro Sánchez, (o debiera decir P. Sánchez como es probable que antes pronto que tarde le empiecen a llamar desde Podemos pues neutralizada la vil derecha pronto empezara el acoso y derribo de la perdida y desnortada socialdemocracia), le ha visitado con seis meses de adelanto el Olentzero (nunca mejor dicho transfigurado en PNV), y le ha regulado un estado para el hombre. Mientras el PNV, las viejas costumbres (actuación durante la guerra civil) son difíciles de abandonar, en un despacho negocia los presupuestos con el PP y en otro cierra acuerdos con el PSOE. Casi simultáneamente en el Senado la mayoría del PP aprobaba los presupuestos con el voto en contra del PSOE, y Pedro, su candidato en la moción de censura en el Congreso los aceptaba y se los comía con patatas. Para que luego digan que el Senado no vale para nada. Es la doble moral de la política, el arte de la misma o quedarte helado por la falta de ella.

Veremos cómo el recién llegado inquilino de la Moncloa lleva esos presupuestos adelante cuando sus otros socios, las diversas y múltiples confluencias de la hidra Podemos los tildaban de nefastos y retrógrados socialmente.

En breve comprobaremos si el nuevo presidente sabe dialogar y pactar o si tirara de la vieja fórmula del Real Decreto, en la que han caído todos sus predecesores. Como todo debutante dispone de cien días, con lo que nos plantamos en ciernes del otoño y preparación de nuevos presupuestos.

Los españoles descubriremos, ahora sí, cuanto más nos va a costar esos pactos tanto económicamente como en prebendas a los mal llamados territorios históricos. Si será vía subida de impuestos directos en nuestras ya mermadas nóminas, si nos lo colarán vía indirectos y dejaremos de consumir ralentizando la economía y siendo por tanto los culpables de ello. Ya se sabe el pueblo es ignorante y necesita de doctos dirigentes, es lo que alegan siempre quienes llegan a la cúspide del pedestal. O si se maquillarán, al ritmo de Mecano, vía partidas que se guardan para tal efecto, hasta poder elaborar los del 2019.

Hasta entonces seguiremos en la duda y en la incertidumbre, si caerán o no las tormentas estivales, parece que va a ver muchas. Esteramos pendientes de si hemos pasado de Guatemala, de un gobierno del PP (Partido Popular), a otro de PePes, P de Pedro y P de Pablo (éste en la trastienda hasta que pueda dar su golpe definitivo para asaltar el Cielo que es lo mismo que llegar de Galapagar a la Moncloa) o hemos ido a Guatepeor a una triple P, la primera de Pedro ó PSOE, la segunda de Pablo ó Podemos (aunque visto lo de su referéndum interno tanto monta, monta tanto), y la tercera es la de los Proseparatistas (PNV, PdCat, neo Plataformas de Batasuna, etc.). Vaya lio de Ps.

Y queda la mitad de la legislatura, aunque segundas partes (84 escaños) nunca fueron buenas, y más aún si las primeras fueron un desastre en taquilla (134 escaños). ¡Que pase rápido!, pues dos años de campaña no los aguanta ni el Tato y en medio las locales, que para muchos serán su Rubicon particular. Prepárense para el empacho de mítines y la maratón electoral, primarias varias, municipales, autonómicas, más primarias y nacionales y es posible que también europeas, porque no con primarias. Y compren palomitas que ahora terror empieza con p, de postverdad (palabra de moda), al igual que progresía (que nadie sabe muy bien que es) y que populismo (se antoja nefasto) y que popular (convertido en sinónimo de corrupto), ya ven la p da mucho juego, mejor, partido.


Nota: Publicado el 15-06-2018 en Diario de Navarra y el 05-06-2018 en el Blog de El Español.

martes, 29 de mayo de 2018

El final de curso


Con la que está cayendo en este fin de curso, y no me refiero a los provocados por una DANA, o Depresión Aislada en Niveles Altos:
-       La “sorpresiva” sentencia del caso Gurtel. Entre comillas sorpresiva por estar más que cantada. Y que deja a Don Tancredo Rajoy, en la misma situación que a González hace veinte años con el caso Amedo, con la diferencia que robar no es lo mismo que matar.

-       También tenemos la nueva versión española de Dr Jekyll y Mr Hide reencarnada en Pedro Sánchez, ayer era un hombre de estado al apoyar el 155, hoy un monstruo al lanzar la moción de censura. La cual ha causado una bajada en la bolsa y disparado la prima de riesgo. Pero más por su indefinición que por ella misma. No sabemos si quiera gobernar o convocar elecciones este otoño. El primer caso supone caer en manos del populismo y el separatismo. El segundo y dado las encuestas actuales ser vicepresidente en un gobierno de coalición Ciudadanos-PSOE, lo cual hiere la ambición de Sánchez por ser presidente. El dilema es ser hombre de estado o estado para el hombre.

-       Podemos no podía faltar, montando su obra de fin de curso “El discreto encanto de la burguesía”. Ya lo decía Marx, Groucho, “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas, un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna”. Cada uno es muy libre de tener sus propias incongruencias y contradicciones, pero en un político estas deben ser nimias. Lo que no puede ser que se critique a “La Casta” y luego querer vivir como ella. Criticar a un ministro por comprarse un dúplex de 600.000 euros y gastarse lo mismo en un chalet en una zona “bien” para que no les molesten a sus hijos, pero ellos si pueden organizar escraches molestando a los de los demás. Pero lo inquietante es que, tirando de calculadora, con los datos facilitados por la feliz pareja y lo que los expertos financieros han comentado, el préstamo les sale libre de intereses. Teniendo en cuenta que lo financian en una entidad proseparatista, algo podrido huele en Galapagar (o trato de favor -posible prevaricación- o a cambio de qué). Para rematar el acto final de un referéndum “o yo o el caos” con el lema Yo voto sí porque tengo sentido común”. Me recuerda a la inquietante respuesta en una entrevista a James Cowey, ex director del FBI, despedido por Trump, en donde comparaba las maneras de liderazgo de Trump y las de la Mafia, en donde todo gira en torno a ellos y a una interpretación de la lealtad como mandamiento principal traducido en “¿Que puedes hacer por mí?, ¿cómo vas a serme útil?” Y esto parece vivirse en Podemos y en casi el resto de las formaciones políticas de nuestro arco parlamentario nacional y autonómico.

-       La guinda la puso Ione Belarra (Podemos), al comparar a los misioneros con esclavistas. Siendo diputada por Navarra, tierra de misioneros, bien poco conoce la sacrificada labor de sus convecinos y posibles futuros votantes. Y es que mucha formación (Grado Superior en Integración social, Licenciada en Psicología, Máster en psicología de la educación y segundo año de doctorado en Educación, Desarrollo y Aprendizaje) pero poco aprendizaje.

Pero como iba diciendo, con la que está cayendo un año más llega el fin de curso y el papelón. Desde hace poco tiempo, los llamados exámenes de septiembre han desaparecido y son en junio. Por ello en mayo se acaba el curso “técnicamente” para quien ha cumplido con su deber de estudiar y aprobar. El problema es que el curso “teóricamente” acaba en junio, pero no saben qué hacer con estos alumnos en las aulas, y bien los mal entretienen o los invitan a no asistir por lo que la pelota llega al alero de los progenitores trabajadores que deben asumir la incongruencia del sistema y la falta de previsión y organización del mismo.

Por otro lado, este calendario, personalmente creo que no ayuda al que se esfuerza porque el verano es igual para todos aprueben o suspendan. Tampoco en caso de alumnos que por unas u otras circunstancias de salud o laborales (en caso de la universidad) tengan que dejar algo para la segunda convocatoria no parece que el plazo de dos, o cuatro semanas en el mejor de los casos, sea el adecuado para “aprender” una materia o asignatura. Luego nos quejamos de que la cultura imperante es la del mínimo esfuerzo. Pero es que la fomentamos desde el sistema.

Menos mal que los equipos españoles (madrileños) juegan la Supercopa de Europa, con esto, todo resuelto y además empieza el mundial y la Roja en las quinielas de favoritas, quién da más.

El circo y el ciclo continua y en septiembre empieza el nuevo curso.


Nota: Publicado el 29-05-2018 en Navarra Información.

sábado, 19 de mayo de 2018

¡Alegraos y regocijaos!



Este domingo, un año más se celebra la Solemnidad de Pentecostés y el día del Apostolado Seglar y la Acción Católica. Si empleamos parámetros laicos, podríamos decir que lo que se celebra es el cumpleaños de la Iglesia.

Las celebraciones no suelen ser arbitrarias y tienen siempre una explicación. No en vano la celebración de Pentecostés viene temporalmente ligada a la celebración de la Semana Santa y ésta al primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio de primavera. En primavera la vida despierta y se abre camino, salimos del frio y oscuro invierno para ir a la búsqueda del estío. Y algo así hacen también los creyentes, tras la Cuaresma y la Semana de Pasión que concluye con la Resurrección, le siguen la Ascensión con el anuncio de id y proclamad el Evangelio. Pero los pocos discípulos de Jesús saben que el maestro ha resucitado y subido a los cielos y de alguna manera se sienten huérfanos, tienen miedo y se ocultan. Pero baja el Espíritu Santo para insuflarles fuerza y alegría. Curiosamente en el calendario litúrgico los siguientes domingos celebraremos la Santísima Trinidad, para entender el misterio del Padre, Hijo y Espíritu Santo y antes del volver al tiempo ordinario se celebra el Corpus, que nos ayuda a profundizar en el sentido del misterio de la Eucaristía, en la transformación del pan en el Cuerpo de Dios. 

Tampoco es casualidad que el Papa Francisco, haya publicado en este tiempo pascual, su nueva exhortación apostólica, ‘Gaudete et exsultate’, que lleva como subtítulo ‘Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual’, y en donde nos ofrece las claves para ser “un buen cristiano” en el mundo actual,
En numerosas ocasiones, el Papa Francisco ha repetido que nos encontramos ante “un cambio de época” que exige un “estado permanente de misión” y ha explicado que este es el gran reto de la Iglesia, el de “ser una Iglesia en salida”.

En ‘Gaudete et exsultate’, el Pontífice, una vez más denuncia las ideologías que “mutilan el corazón del Evangelio” al llevar a cometer a los fieles dos “nocivos” errores. De un lado los que se vuelcan en lo social y acaban convirtiendo a la Iglesia “en una especie de ONG, restándole la mística que vivieron san Francisco de Asís, Santa Teresa de Jesús, san Vicente de Paúl, santa Teresa de Calcuta y otros muchos”. Y del otro a quienes “sospechan” del compromiso social al considerarlo algo “superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista”. ‘Gaudete et exsultate’ deja sin ningún lugar a la duda que tanto la oración como la acción, son necesarias. Y que ambas son precisas para vivir una fe madura y equilibrada.

Nos propone encontrar la santidad en medio de una “Iglesia militante”, formando parte de lo que él llama la “clase media” de la santidad. Y hacerlo cada uno en su contexto y con humildad, pues “Dios te invita a hacer lo que puedas y a pedir lo que no puedas”. De forma que los consagrados, vivan con alegría su entrega. Los casados, se preocupen por su cónyuge. Los trabajadores, cumplan con honradez y competencia en su entorno laboral. Los progenitores (padres y madres), enseñando con paciencia a sus vástagos a seguir a Jesús. Y los que detentan cualquier forma de poder (político, económico, judicial, jerárquico) a luchar por el bien común y renunciar a sus intereses personales.

La exhortación es una síntesis perfecta del mensaje de Jesús, compilando las bienaventuranzas en esta frase:
“Ser pobre en el corazón, reaccionar con humilde mansedumbre, saber llorar con los demás, buscar la justicia con hambre y sed, mirar y actuar con misericordia, mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor, y sembrar paz a nuestro alrededor”, con los fundamentos de la metodología de la Acción Católica, “Acción-Oración, Oración-Acción” y la presencia en los ambientes, y el concepto ignaciano del discernimiento: “No es un autoanálisis ensimismado, una introspección egoísta, sino una verdadera salida de nosotros mismos hacia el misterio de Dios, que nos ayuda a vivir la misión a la cual nos ha llamado para el bien de los hermanos”.

Por último, el domingo, también se celebra el día del Apostolado Seglar y la Acción Católica, la cual nació con vocación de servicio y se renueva constantemente en su misión y tarea de ser un elemento vertebrador de las diócesis y las parroquias, ofreciendo una iniciación a un proceso continuo de fe y vida, con carácter vocacional y de atención y formación a las personas que quieren vivir y profundizar en la fe, frente a otras propuestas de corte más funcional que se dan en la Iglesia.

¡Feliz Pascua de Pentecostés! Y disfruten de la exhortación ‘Gaudete et exsultate’ que en latín quiere decir ¡Alegraos y regocijaos!.






Nota: Publicado el 19-05-2018 en Navarra Información y en Diario de Noticias y el 20-05-2018 en Diario de Navarra.

viernes, 20 de abril de 2018

La masterbación y otras confusiones


El reciente caso del máster de Cristina Cifuentes, presidente de la Comunidad de Madrid, ha vuelto a poner los focos en uno de los temas recurrentes: la formación de los responsables de legislar y gestionar los recursos públicos. El tornado informativo ya se ha cobrado la primera víctima un diputado autonómico y secretario de organización de Podemos en Galicia, Juan Merlo, que presumía de título de ingeniero.
El efecto dominó ha hecho que los asesores de imagen de los políticos metan horas extras en investigar con lupa y la ayuda del algodón del mayordomo los curricula de sus jefes y pulirlos sustituyendo el título, por estudios en, en aquellos casos, numerosos, que no habían concluido los mismos. Además, algunos medios de prensa nacional se han hecho eco de la experiencia profesional de nuestros diputados, resultando que sólo el 36% ha trabajado en el sector privado. Además, los perfiles son muy distintos en cuanto a cuestiones como el tiempo que han trabajado en el sector privado, el sector en el que lo han hecho o, incluso, la especificidad con la que detallan su vida laboral. Desde el currículum pormenorizado a otros que, por el contrario, no pasan de asegurar que son «abogados» o «economistas», pero que no especifican para qué empresa o durante cuánto tiempo desempeñaron esa función. Algunos han reconocido que su actividad en el sector privado se limitaba a trabajos temporales que desempeñaron para costearse sus estudios.
Pero mi interés no se centra en sacar los colores a nadie en particular, ya que en todas las siglas cuecen habas, sino en señalar la confusión nacional y generalizada que tenemos con ciertos términos. Para empezar, asimilamos como lo mismo Educación y Cultura. Muy probablemente y desgraciadamente porque comparten ministerio y con tanto cambio y ensayo educativo queda poco tiempo para la Cultura y su gestión. Sin embargo, en el día a día, nos encontramos con personas cultas que no tienen educación (todos recordamos la famosa anécdota de ¡A la mierda!) y con personas que saben estar, pero les falta un barniz de cultura (ejemplo el personaje de Leonado Di Caprio en la película de Atrápame si puedes).
Otra grave confusión se da entre educación, cultura y títulos, nos creemos que, por tener títulos, cuanto más mejor, tenemos más educación y, por ende, también más cultura. Si es cierto que el acceder a la escuela y al sistema educativo, nos abre las puertas a una mejor educación y a la cultura (ambos son intangibles) pero hay que aprovechar esa oportunidad. Desafortunadamente, hay en día priman los objetivos tangibles y esos son los títulos. De manera que el objetivo no es aprender para saber (tener o adquirir conocimiento) sino que se aprende para, o, mejor dicho, a aprobar y conseguir un título. Muchos recordamos de nuestros tiempos de estudiantes, compañeros brillantes que no sacaban las notas que merecían y otros más pragmáticos que obtenían notas mejores. No me refiero a las habilidades y técnicas de estudio que ayudan a ello sino a las técnicas de enfrentarse a un examen. Hoy sabemos que una parte de la mejora en las pruebas Prisa se debe a que en muchos colegios se les entrena a los alumnos con exámenes parecidos, y que en determinadas carreras el tipo de examen es similar los que luego tendrán para acceder a una formación de especialización. Las autoescuelas llevan años empleando esa táctica para el preparar el teórico, lo mismo que las academias que ayudan a preparar oposiciones. Me refiero a que el problema es cuando cambiamos o sustituimos la meta. Y así por ejemplo en Filosofía de Bachiller soló se estudiaban los 10 filósofos que podían caer en la Selectividad. De manera que sustituimos el conocimiento por el título, cayendo en la “titulitis”, causa de todo este embrollo de master e inflación curricular, que podemos denominar masterbación: dícese del acto de hacerse un master a sí mismo por el puro placer de tenerlo y presumir de ello.
Y esto nos lleva a la última confusión la del titulo por la valía. Ya he comentado alguna vez que no hace mucho tuve un superior, millenial, muy preparado, carrera, dos masters, cinco idiomas, pero una nulidad en el saber hacer y en el saber hacer hacer.
Hace unos días asistimos a un hecho que demostraba todas estas confusiones. Me refiero al protagonizado por la reina Letizia y la princesa Leonor, frente a doña Sofía y los fotógrafos. Nuestra “reina” tiene título, además de formación académica, pero careció de educación, tacto y compañerismo profesional, demostrando poca valía (saber hacer) como reina y como periodista. La princesa tampoco supo demostrar provecho de lo cara que nos resulta su formación, aunque se le puede disculpar por su corta edad, por una incipiente demostración de rebeldía preadolescente y por obedecer a su madre. Por eso el pueblo se lo recriminó y vino el postureo a la salida de la clínica días después, para lavar la imagen.
Acabo al estilo del gladiador más conocido: “Cultura y Educación”. “Título y Valia”.

Nota: Publicada el 20-04-2018 en Navarra Información y el 24-04-2018 en Diario de Navarra.

viernes, 23 de marzo de 2018

El debate de las clases de Religión


Coincidiendo con el ecuador de la Cuaresma, algunos titulares pusieron las clases de religión en el foco de atención, originando incluso un cruce de opiniones y aclaraciones. Una vez más se ha perdido la oportunidad de mantener un debate serio, tranquilo y sereno sobre un tema tan controvertido socialmente.

Nadie niega que España es un país aconfesional, y en la Constitución se defiende la libertad de culto, aunque el respeto al mismo a veces se vea empañado por determinadas manifestaciones que se dicen de libertad y que son la viva expresión de un sentimiento de laicismo excluyente, e incluso beligerante, que hay en nuestra sociedad hacia cualquier hecho religioso y muy especialmente si es el cristiano católico. Tampoco ayudan ciertas posturas ultraortodoxas, rancias y naftalínicas que responden al principio de acción-reacción y que intentan equilibrar la formula del principio físico de cantidad de movimiento (masa por velocidad igual a masa por velocidad). En definitiva, en vez de buscar un consenso, y una postura de mínimos de convivencia y respeto que a todos una y satisfaga, en este tema como en otros muchos, se busca la confrontación, la crispación y se tiende a la imposición de la voluntad de unos sobre otros.

En nuestra sociedad la educación es obligatoria, hasta los 16 años, además de publica y de respeto a la voluntad e ideas de los progenitores. Por otro lado, aspiramos a que dicha formación sea integral y que atienda al desarrollo, pleno si es posible, de las competencias de nuestros hijos. Algo que aquí, por desgracia, sí va a los mínimos, en vez de explotar los niveles de competencia máxima en cada área y persona, y así nos va.

Si partimos de la idea de que las personas somos como esas matrioshkas rusas que albergan en su interior una nueva muñeca, y esta a su vez a otra, en un número variable. En donde una muñeca es la parte somática o corporal, otra la intelectual o cognitiva, otra la psíquica, otra la espiritual humanística y por último otra la religiosa. Como padres, independientemente de nuestro individual y personal ideario político-económico-religioso, a lo que deberíamos aspirar y desear es a que nuestros hijos desarrollen todas esas facetas en la medida de sus posibilidades y ejerciendo su libertad de elección, y para ello tenemos el deber de formarles en todas ellas lo mejor posible.

Por ello me parece bueno y necesario que haya clases de Religión, aunque sí que entiendo que estas debieran ser con un temario de historia y conocimiento del significado de transcendencia, del hecho religioso, y sus distintas expresiones (ateísmo, gnosticismo, religiones politeístas, monoteístas, etc., …) y variantes (protestantismo, catolicismo, sunismo. chiismo, …).

También por ello estoy en contra de que se disminuya el número de horas lectivas de las clases de Religión. Además, con este temario se evitaría el excluir a otros credos o de profundizar en la “ghettización” del hecho religioso, como se va a conseguir con la propuesta de impartir la religión musulmana en algunos colegios de nuestra foral comunidad, en los que curiosamente no se ofertan otras propuestas lingüísticas y con mayor apoyo entre los progenitores.

Por no entrar en cómo se va a contratar a los profesores de religión islámica, ya que a los profesores de religión católica se les exige una licenciatura civil, y un curso o máster de adaptación pedagógica y una idoneidad contrastada por parte de la titularidad de la diócesis.

Aunque si profundizásemos en esta tercera vía los profesores de religión debieran presentarse a un concurso-oposición con dicho temario y máster pedagógico incluido.

Por otro lado, distingo o diferencio el conocimiento del hecho religioso, de su vivencia. De manera que la profundización en y de la vivencia del hecho religioso tiene una parte de opción personal, de cultivo de la fe en el credo correspondiente, y de un desarrollo y formación individual y comunitaria, en el caso de que así lo contemple el mismo, y que debiera darse en el templo (iglesia, sinagoga, mezquita, pagoda, …) y por personas de la comunidad de creyentes formadas y referentes, con sus imperfecciones humanas, en su conducta de síntesis fe y vida.

En definitiva, otra ocasión perdida para lograr una mejor convivencia, un mejor conocimiento del hecho religioso, una mejora de nuestro sistema educativo y de equiparación y normalización de las condiciones laborales de algunos docentes, y de una más que necesaria descompresión de la alta crispación social en la que vivimos y existimos.


Nota: Publicado el 23-03-2018 en Navarra Información y 27-03-2018 en Diario de Navarra.

jueves, 8 de marzo de 2018

Lo siento, pero yo no ayudo


Si estimados lectores (para los talibanes y cipayos de la morfosintaxis y ortografía lectores es un plural genérico, y por cierto y puesto a rizar el esperpento en materia de vocabulario algunos compañeros de trabajo se sienten indiscriminados ante la ausencia de la “masculinización” de palabras que aparentemente son femeninas como futbolista, pianista, policía, jurista, etc.), lo reconozco públicamente y lo siento, pero no ayudo.

Como tampoco ayudan algunos hombres que tienden la colada y las vecinas del barrio les dicen a sus suegras que suerte tienen sus hijas. Tampoco ayudan los muchos padres primerizos que cuando las enfermeras, a las recién parturientas con los puntos de la episiotomía calientes, les piden que pasen para aprender a manejar, limpiar y curar el ombligo al neonato, se ofrecen ellos. A los bastantes hombres que hacen la compra y en el supermercado al encontrarse con las madres de los compañeros del colegio de sus hijos, algunas de generaciones más jóvenes y supuestamente más concienciadas, les dicen que suerte tienen sus parejas que les ayudan en casa. Todas estas anécdotas son verídicas y otras muchas más del mismo estilo con la palabra ayuda.

También es divertido ver los cruces de miradas, cuando en conversaciones entre amigos y/o conocidos alguno de los hombres participantes de la conversación comenta: “mientras extremaba…” o “tengo una pila de ropa para planchar” o “mañana toca hacer los baños…” o frases por el estilo. Ellas atraviesan a sus parejas diciendo en silencio “A ver si espabilas y aprendes que no se te van a caer los anillos”, las más atrevidas incluso lo verbalizan y las menos dicen: “¡Anda, mira qué majo!”. Y entre los hombres algunos intercambian miradas elocuentes que expresan: “Vaya cateto”, “¡Que primo!”, “¡Sera calzonazos!” o incluso bromean diciendo: “¡Qué no cunda el ejemplo!”, “mejor no salpiques”, etc. Otros muestran su sorpresa, tanto hombres como mujeres y dicen: “Ah, ¿pero tú sabes planchar?” o “Vaya, te animas con la limpieza.” O el peor “pues no te pega, no me lo imaginaba de ti”.

Y es que la palabra ayuda en muchas de estas situaciones está muy mal empleada, tanto por parte de las mujeres como por parte de los hombres. Que, ante esas expresiones, no debiéramos retroalimentar al contestar: “Es lo que hay”, “Es lo que toca”.

La reacción que debiéramos tener los hombres es: “Lo siento, pero yo no ayudo”, y explicar la diferencia entre los términos ayuda y corresponsabilidad. Porque algunos, muchos cada vez más, no ayudamos a nuestras esposas, cónyuges o compañeras, porque ellas no precisan ni necesitan nuestra ayuda, sino un compañero, aunque a veces tampoco seamos perfectos. No ayudamos a limpiar, ni a cocinar, ni a fregar porque vivimos en la misma casa, también comemos, usamos los platos, la ropa, …

La progenie o prole son cosa de dos, hasta que ha llegado la tecnología con inseminación in vitro, donaciones de semen y óvulos, etc., y la han hecho orgiásticamente virtual y fría. Lo siento por el eslogan de “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Es cierto la primera parte, pero la segunda es un error de calado, e incluso me atrevo a afirmar que desgraciadamente promueve y fomenta el machismo retrogrado que tanto quiere combatir.

Los hijos también son nuestros, puede que en algún caso no, pero allá cada cual como entiende y vive la confianza conyugal. Y también somos responsables de ellos, mejor dicho, corresponsables, para atenderlos, llevarlos al médico, a las actividades escolares y extraescolares, a los cumpleaños y fiestas de sus amigos, etc.…

Tampoco por ello tenemos que esperar o pedir reconocimientos que, tampoco por otro lado solemos dar, mea culpa, y que bastantes hombres desean, quizá por un problema cultural y de educación.

El verdadero cambio empieza en casa con el ejemplo diario. Enseñando a nuestros hijos e hijas (aquí sí, para remarcar que no debe haber diferencias entre ambos), por igual y exigiéndoles lo mismo en función de sus capacidades y habilidades, según sus edades. Ellos si que son los verdaderos protagonistas de la ayuda doméstica, o debieran serlo. Hay que educarles en el significado y sentido de la palabra compañerismo y corresponsabilidad. O por lo menos intentarlo, si de verdad queremos alcanzar los objetivos de igualdad de oportunidades, derechos y deberes.

E insisto, como Matías Prats en su anuncio, lo siento yo no ayudo, ejerzo mi imperfecta corresponsabilidad, como muchos otros hombres silenciosos.


Nota: Publicado el 07-03-2018 en El Blog de El Español,  el  08-03-2018 en Navarra Información y en Diario de Navarra.

martes, 27 de febrero de 2018

No queremos crecer


Desde que hace unos años, tras la emisión de la inolvidable Gilda en el coloquio posterior de un reconocido programa televisivo uno de los “expertos críticos de cine” apuntaba a la relación de homosexualidad entre los dos protagonistas masculinos, ya nada me asombra de los “pseudopsicoanálisis” que hoy en día han llegado a ser virales. Me refiero a la relación homosexual de los muñecos Epi y Blas, a la cual un amigo irónicamente me comentó que ahora entendía aquello de arriba-abajo, dentro-fuera, y delante-detrás.

Sin olvidar que la culpa de todo en el maltrato, abusos y violaciones sexuales, e incluso la necrofilia, la tienen las no tan inocentes películas de Disney. En donde algunos llegan a ver hasta orgías que cuya nefasta consecuencia son las violaciones en “manada”.

Semejantes y torticeras interpretaciones son para hacérselo mirar. Pues si de algo tiene la culpa Disney es de “bambinizar” la visión del mundo, cambiando y edulcorando los finales de por ejemplo La Sirenita o Pocahontas. Y de humanizar hasta el límite desaconsejable a los animales. Ojo con esto no quiere decir que a los animales haya que maltratarlos, como seres vivos que son hay que respetarlos y tratarlos bien, pero de ahí asemejarlos a personas hay un pequeño y arriesgado paso.

El talibanismo en la mirada llega a tal extremo que ya hay quien pide retirar obras de arte de los museos por ver en ellas perversas influencias. Si Savonarola y Torquemada levantarán la cabeza estarían encantados con estos nuevos precursores de las hogueras de las vanidades, propias de estos días de Carnaval y postmodernos soldados de una nueva Inquisición.

Curiosamente ninguna de estas personas menciona que con un solo golpe de clic cualquier preadolescente, sin haberse aclarado, formado y educado en materia de relaciones, sentimientos, afectividades y opciones sexuales, puede acceder al distorsionado universo pornográfico; en donde, normalmente, la mujer suele representar el papel de objeto sexual. Y en donde los intentos de emulación provocan sonrojantes incidencias en urgencias para ofuscación de los imitadores y cierto cachondeo entre el estresado personal hospitalario.

Pero volviendo a la psicología, Eric Berne desarrolló el análisis transaccional, definiendo tres estados: Padre (patrón aprendido de una figura autoritaria), Adulto (estado más racional y realista) y Niño (estado más impulsivo y espontáneo). Simplificando un analista transaccional elaborará un diagrama en el que se podrá apreciar los estados del ego que se manifiestan en una interactuación entre personas. Pero, desgraciadamente, no todas las transacciones son complementarias. Desafortunadamente y muy a menudo se producen las que Berne denominó transacciones cruzadas. Por ejemplo, en una relación de pareja, uno de los miembros, en este caso la mujer, pregunta al otro miembro si ha visto sus gafas. Y el otro miembro, en este caso el hombre, responde: “¡Siempre me culpas a mí de todo!”. El hombre, en vez de responder con el ego “Adulto”, responde de forma irreflexiva, con el ego “Niño”, provocando un conflicto o una comunicación disfuncional.
Últimamente vengo pensando que la crisis de valores sobre la que algunos hemos venido alertando en el fondo es una crisis de madurez, en donde las transacciones son continuamente cruzadas. Y las complementarias brillan por su ausencia,

Desgraciadamente en nuestra sociedad todos los días vemos reacciones infantiles, precisamente en quienes debieran dar ejemplo de serenidad y madurez. Por ejemplo, Rajoy esconde la cabeza ante los escándalos de corrupción de su partido y mira para otro lado en el crítico momento de afrontar los problemas, procrastinando hasta que ya no hay más remedio. Sánchez se empecina en “no es no” y ahora en querer ejercer de padre de todos sus afiliados, algo parecido le pasa a Iglesias que además es incapaz de corregir las meteduras de pata sintáctico-semánticas de Montero y peor las justifica, y Rivera se presenta como el niño bueno que quiere emular a Adolfo Suarez e imitar a Macrón.

Del “monotema” de Cataluña sin comentarios, la mayoría de los españoles estamos más que hartos del culebrón caribeño que deja el esperpento en una insignificancia.

Nuestro foral gobierno cuatripartito ha derivado, de momento, en un pentapartito, Podemos es un jardín de infancia donde todos se pegan por la pelota, Barkos y Araiz contra Beltrán y Esparza están todo el día en el frontón. Mientras Aznárez preocupada por su sillón y pide relevar a la letrada mayor.

En el ayuntamiento se debaten temas tan importantes para los ciudadanos como que una novel cantante salga al balcón a saludar a sus conciudadanos y su candidatura a tirar el chupinazo. Mientras el circo continúa, Spiderman se tapa las narices para aprobar los presupuestos y los okupas viven en palacios por la jeta.

Con este panorama ser adulto es una proeza. Ya en el año 78 el humorista Romeu en “Hijos sin padre” publicaba una viñeta en la que el líder de la liga de los sin bata, pancarta en mano, revindicaba “No quiere crecer” mientras decía “no sea que me vuelva adulto. Y así seguimos.


Nota: Publicado el 27/02/2018 en Navarra Información y el 04-04-2018 en Diario de Navarra.




AM Ya te lo leí. Muy bueno Jesús. Sorna con gusto no pica.