viernes, 23 de marzo de 2018

El debate de las clases de Religión


Coincidiendo con el ecuador de la Cuaresma, algunos titulares pusieron las clases de religión en el foco de atención, originando incluso un cruce de opiniones y aclaraciones. Una vez más se ha perdido la oportunidad de mantener un debate serio, tranquilo y sereno sobre un tema tan controvertido socialmente.

Nadie niega que España es un país aconfesional, y en la Constitución se defiende la libertad de culto, aunque el respeto al mismo a veces se vea empañado por determinadas manifestaciones que se dicen de libertad y que son la viva expresión de un sentimiento de laicismo excluyente, e incluso beligerante, que hay en nuestra sociedad hacia cualquier hecho religioso y muy especialmente si es el cristiano católico. Tampoco ayudan ciertas posturas ultraortodoxas, rancias y naftalínicas que responden al principio de acción-reacción y que intentan equilibrar la formula del principio físico de cantidad de movimiento (masa por velocidad igual a masa por velocidad). En definitiva, en vez de buscar un consenso, y una postura de mínimos de convivencia y respeto que a todos una y satisfaga, en este tema como en otros muchos, se busca la confrontación, la crispación y se tiende a la imposición de la voluntad de unos sobre otros.

En nuestra sociedad la educación es obligatoria, hasta los 16 años, además de publica y de respeto a la voluntad e ideas de los progenitores. Por otro lado, aspiramos a que dicha formación sea integral y que atienda al desarrollo, pleno si es posible, de las competencias de nuestros hijos. Algo que aquí, por desgracia, sí va a los mínimos, en vez de explotar los niveles de competencia máxima en cada área y persona, y así nos va.

Si partimos de la idea de que las personas somos como esas matrioshkas rusas que albergan en su interior una nueva muñeca, y esta a su vez a otra, en un número variable. En donde una muñeca es la parte somática o corporal, otra la intelectual o cognitiva, otra la psíquica, otra la espiritual humanística y por último otra la religiosa. Como padres, independientemente de nuestro individual y personal ideario político-económico-religioso, a lo que deberíamos aspirar y desear es a que nuestros hijos desarrollen todas esas facetas en la medida de sus posibilidades y ejerciendo su libertad de elección, y para ello tenemos el deber de formarles en todas ellas lo mejor posible.

Por ello me parece bueno y necesario que haya clases de Religión, aunque sí que entiendo que estas debieran ser con un temario de historia y conocimiento del significado de transcendencia, del hecho religioso, y sus distintas expresiones (ateísmo, gnosticismo, religiones politeístas, monoteístas, etc., …) y variantes (protestantismo, catolicismo, sunismo. chiismo, …).

También por ello estoy en contra de que se disminuya el número de horas lectivas de las clases de Religión. Además, con este temario se evitaría el excluir a otros credos o de profundizar en la “ghettización” del hecho religioso, como se va a conseguir con la propuesta de impartir la religión musulmana en algunos colegios de nuestra foral comunidad, en los que curiosamente no se ofertan otras propuestas lingüísticas y con mayor apoyo entre los progenitores.

Por no entrar en cómo se va a contratar a los profesores de religión islámica, ya que a los profesores de religión católica se les exige una licenciatura civil, y un curso o máster de adaptación pedagógica y una idoneidad contrastada por parte de la titularidad de la diócesis.

Aunque si profundizásemos en esta tercera vía los profesores de religión debieran presentarse a un concurso-oposición con dicho temario y máster pedagógico incluido.

Por otro lado, distingo o diferencio el conocimiento del hecho religioso, de su vivencia. De manera que la profundización en y de la vivencia del hecho religioso tiene una parte de opción personal, de cultivo de la fe en el credo correspondiente, y de un desarrollo y formación individual y comunitaria, en el caso de que así lo contemple el mismo, y que debiera darse en el templo (iglesia, sinagoga, mezquita, pagoda, …) y por personas de la comunidad de creyentes formadas y referentes, con sus imperfecciones humanas, en su conducta de síntesis fe y vida.

En definitiva, otra ocasión perdida para lograr una mejor convivencia, un mejor conocimiento del hecho religioso, una mejora de nuestro sistema educativo y de equiparación y normalización de las condiciones laborales de algunos docentes, y de una más que necesaria descompresión de la alta crispación social en la que vivimos y existimos.


Nota: Publicado el 23-03-2018 en Navarra Información y 27-03-2018 en Diario de Navarra.

jueves, 8 de marzo de 2018

Lo siento, pero yo no ayudo


Si estimados lectores (para los talibanes y cipayos de la morfosintaxis y ortografía lectores es un plural genérico, y por cierto y puesto a rizar el esperpento en materia de vocabulario algunos compañeros de trabajo se sienten indiscriminados ante la ausencia de la “masculinización” de palabras que aparentemente son femeninas como futbolista, pianista, policía, jurista, etc.), lo reconozco públicamente y lo siento, pero no ayudo.

Como tampoco ayudan algunos hombres que tienden la colada y las vecinas del barrio les dicen a sus suegras que suerte tienen sus hijas. Tampoco ayudan los muchos padres primerizos que cuando las enfermeras, a las recién parturientas con los puntos de la episiotomía calientes, les piden que pasen para aprender a manejar, limpiar y curar el ombligo al neonato, se ofrecen ellos. A los bastantes hombres que hacen la compra y en el supermercado al encontrarse con las madres de los compañeros del colegio de sus hijos, algunas de generaciones más jóvenes y supuestamente más concienciadas, les dicen que suerte tienen sus parejas que les ayudan en casa. Todas estas anécdotas son verídicas y otras muchas más del mismo estilo con la palabra ayuda.

También es divertido ver los cruces de miradas, cuando en conversaciones entre amigos y/o conocidos alguno de los hombres participantes de la conversación comenta: “mientras extremaba…” o “tengo una pila de ropa para planchar” o “mañana toca hacer los baños…” o frases por el estilo. Ellas atraviesan a sus parejas diciendo en silencio “A ver si espabilas y aprendes que no se te van a caer los anillos”, las más atrevidas incluso lo verbalizan y las menos dicen: “¡Anda, mira qué majo!”. Y entre los hombres algunos intercambian miradas elocuentes que expresan: “Vaya cateto”, “¡Que primo!”, “¡Sera calzonazos!” o incluso bromean diciendo: “¡Qué no cunda el ejemplo!”, “mejor no salpiques”, etc. Otros muestran su sorpresa, tanto hombres como mujeres y dicen: “Ah, ¿pero tú sabes planchar?” o “Vaya, te animas con la limpieza.” O el peor “pues no te pega, no me lo imaginaba de ti”.

Y es que la palabra ayuda en muchas de estas situaciones está muy mal empleada, tanto por parte de las mujeres como por parte de los hombres. Que, ante esas expresiones, no debiéramos retroalimentar al contestar: “Es lo que hay”, “Es lo que toca”.

La reacción que debiéramos tener los hombres es: “Lo siento, pero yo no ayudo”, y explicar la diferencia entre los términos ayuda y corresponsabilidad. Porque algunos, muchos cada vez más, no ayudamos a nuestras esposas, cónyuges o compañeras, porque ellas no precisan ni necesitan nuestra ayuda, sino un compañero, aunque a veces tampoco seamos perfectos. No ayudamos a limpiar, ni a cocinar, ni a fregar porque vivimos en la misma casa, también comemos, usamos los platos, la ropa, …

La progenie o prole son cosa de dos, hasta que ha llegado la tecnología con inseminación in vitro, donaciones de semen y óvulos, etc., y la han hecho orgiásticamente virtual y fría. Lo siento por el eslogan de “Nosotras parimos, nosotras decidimos”. Es cierto la primera parte, pero la segunda es un error de calado, e incluso me atrevo a afirmar que desgraciadamente promueve y fomenta el machismo retrogrado que tanto quiere combatir.

Los hijos también son nuestros, puede que en algún caso no, pero allá cada cual como entiende y vive la confianza conyugal. Y también somos responsables de ellos, mejor dicho, corresponsables, para atenderlos, llevarlos al médico, a las actividades escolares y extraescolares, a los cumpleaños y fiestas de sus amigos, etc.…

Tampoco por ello tenemos que esperar o pedir reconocimientos que, tampoco por otro lado solemos dar, mea culpa, y que bastantes hombres desean, quizá por un problema cultural y de educación.

El verdadero cambio empieza en casa con el ejemplo diario. Enseñando a nuestros hijos e hijas (aquí sí, para remarcar que no debe haber diferencias entre ambos), por igual y exigiéndoles lo mismo en función de sus capacidades y habilidades, según sus edades. Ellos si que son los verdaderos protagonistas de la ayuda doméstica, o debieran serlo. Hay que educarles en el significado y sentido de la palabra compañerismo y corresponsabilidad. O por lo menos intentarlo, si de verdad queremos alcanzar los objetivos de igualdad de oportunidades, derechos y deberes.

E insisto, como Matías Prats en su anuncio, lo siento yo no ayudo, ejerzo mi imperfecta corresponsabilidad, como muchos otros hombres silenciosos.


Nota: Publicado el 07-03-2018 en El Blog de El Español,  el  08-03-2018 en Navarra Información y en Diario de Navarra.

martes, 27 de febrero de 2018

No queremos crecer


Desde que hace unos años, tras la emisión de la inolvidable Gilda en el coloquio posterior de un reconocido programa televisivo uno de los “expertos críticos de cine” apuntaba a la relación de homosexualidad entre los dos protagonistas masculinos, ya nada me asombra de los “pseudopsicoanálisis” que hoy en día han llegado a ser virales. Me refiero a la relación homosexual de los muñecos Epi y Blas, a la cual un amigo irónicamente me comentó que ahora entendía aquello de arriba-abajo, dentro-fuera, y delante-detrás.

Sin olvidar que la culpa de todo en el maltrato, abusos y violaciones sexuales, e incluso la necrofilia, la tienen las no tan inocentes películas de Disney. En donde algunos llegan a ver hasta orgías que cuya nefasta consecuencia son las violaciones en “manada”.

Semejantes y torticeras interpretaciones son para hacérselo mirar. Pues si de algo tiene la culpa Disney es de “bambinizar” la visión del mundo, cambiando y edulcorando los finales de por ejemplo La Sirenita o Pocahontas. Y de humanizar hasta el límite desaconsejable a los animales. Ojo con esto no quiere decir que a los animales haya que maltratarlos, como seres vivos que son hay que respetarlos y tratarlos bien, pero de ahí asemejarlos a personas hay un pequeño y arriesgado paso.

El talibanismo en la mirada llega a tal extremo que ya hay quien pide retirar obras de arte de los museos por ver en ellas perversas influencias. Si Savonarola y Torquemada levantarán la cabeza estarían encantados con estos nuevos precursores de las hogueras de las vanidades, propias de estos días de Carnaval y postmodernos soldados de una nueva Inquisición.

Curiosamente ninguna de estas personas menciona que con un solo golpe de clic cualquier preadolescente, sin haberse aclarado, formado y educado en materia de relaciones, sentimientos, afectividades y opciones sexuales, puede acceder al distorsionado universo pornográfico; en donde, normalmente, la mujer suele representar el papel de objeto sexual. Y en donde los intentos de emulación provocan sonrojantes incidencias en urgencias para ofuscación de los imitadores y cierto cachondeo entre el estresado personal hospitalario.

Pero volviendo a la psicología, Eric Berne desarrolló el análisis transaccional, definiendo tres estados: Padre (patrón aprendido de una figura autoritaria), Adulto (estado más racional y realista) y Niño (estado más impulsivo y espontáneo). Simplificando un analista transaccional elaborará un diagrama en el que se podrá apreciar los estados del ego que se manifiestan en una interactuación entre personas. Pero, desgraciadamente, no todas las transacciones son complementarias. Desafortunadamente y muy a menudo se producen las que Berne denominó transacciones cruzadas. Por ejemplo, en una relación de pareja, uno de los miembros, en este caso la mujer, pregunta al otro miembro si ha visto sus gafas. Y el otro miembro, en este caso el hombre, responde: “¡Siempre me culpas a mí de todo!”. El hombre, en vez de responder con el ego “Adulto”, responde de forma irreflexiva, con el ego “Niño”, provocando un conflicto o una comunicación disfuncional.
Últimamente vengo pensando que la crisis de valores sobre la que algunos hemos venido alertando en el fondo es una crisis de madurez, en donde las transacciones son continuamente cruzadas. Y las complementarias brillan por su ausencia,

Desgraciadamente en nuestra sociedad todos los días vemos reacciones infantiles, precisamente en quienes debieran dar ejemplo de serenidad y madurez. Por ejemplo, Rajoy esconde la cabeza ante los escándalos de corrupción de su partido y mira para otro lado en el crítico momento de afrontar los problemas, procrastinando hasta que ya no hay más remedio. Sánchez se empecina en “no es no” y ahora en querer ejercer de padre de todos sus afiliados, algo parecido le pasa a Iglesias que además es incapaz de corregir las meteduras de pata sintáctico-semánticas de Montero y peor las justifica, y Rivera se presenta como el niño bueno que quiere emular a Adolfo Suarez e imitar a Macrón.

Del “monotema” de Cataluña sin comentarios, la mayoría de los españoles estamos más que hartos del culebrón caribeño que deja el esperpento en una insignificancia.

Nuestro foral gobierno cuatripartito ha derivado, de momento, en un pentapartito, Podemos es un jardín de infancia donde todos se pegan por la pelota, Barkos y Araiz contra Beltrán y Esparza están todo el día en el frontón. Mientras Aznárez preocupada por su sillón y pide relevar a la letrada mayor.

En el ayuntamiento se debaten temas tan importantes para los ciudadanos como que una novel cantante salga al balcón a saludar a sus conciudadanos y su candidatura a tirar el chupinazo. Mientras el circo continúa, Spiderman se tapa las narices para aprobar los presupuestos y los okupas viven en palacios por la jeta.

Con este panorama ser adulto es una proeza. Ya en el año 78 el humorista Romeu en “Hijos sin padre” publicaba una viñeta en la que el líder de la liga de los sin bata, pancarta en mano, revindicaba “No quiere crecer” mientras decía “no sea que me vuelva adulto. Y así seguimos.


Nota: Publicado el 27/02/2018 en Navarra Información y el 04-04-2018 en Diario de Navarra.




AM Ya te lo leí. Muy bueno Jesús. Sorna con gusto no pica.

viernes, 26 de enero de 2018

No me acostumbro


Desde que Christopher Nolan estrenase su particular y minimalistas visión de Dunkerque, en Hollywood se ha desatado una fiebre por Winston Churchill. Y ya van dos películas más que nos acercan al estadista y premio Nobel de Literatura en 1953 por “su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como su brillante oratoria en defensa de los valores humanos”. De sobra es conocida su afición a la gastronomía y su particular maridaje; desayunaba huevos fritos con panceta ahumada (bacon o “beicon”) y un vaso de whisky y la comida y la cena las regaba con sendas botellas de Champan.

Estas costumbres matinales fueron criticadas por el rey de Inglaterra que una vez le dijo que no era apropiado beber a esas horas, a lo que el sagaz político y mandatorio le contesto que “a todo se acostumbra uno”.

A lo que no me acostumbro es a la estupidez humana. Últimamente nos estamos habituando a titulares en los que se quita la custodia de los hijos o se multa a los progenitores que deciden no vacunarlos, poniéndoles en riesgo de sufrir enfermedades contagiosas y de ser transmisores de las mismas. No voy a exponer las beneficiosas razones de los programas de vacunación que son más que los pequeños porcentajes de incidencias o rechazos de los mismos, entre otras cosas porque cada vez que surge uno de estos titulares personal sanitario escribe sobre el tema muy claramente y mejor.

El hecho que me ha llamado la atención es la nueva moda que curiosamente viene de la cuna de la tecnología, Silicon Valley, y que consiste en beber “agua cruda”, es decir agua sin tratar. Una peligrosa y cara moda, ya que cada jarra de dos litros y medio de este “agua” se vende por el módico precio de 36,99 dólares (unos 30 euros al cambio).

Según el New York Times el éxito de este fenómeno, que está vaciando literalmente las estanterías de los supermercados de Silicon Valley y alrededores de este “producto”, se debe a que se vende como agua "externa a la red", es decir, que no pasa por tuberías federales ni municipales, y que no contiene aditivos como el fluoruro ni pasa por una filtración o tratamiento alguno, lo que haría al agua cruda "rica en minerales", como en la “naturaleza”.

Las autoridades sanitarias aconsejan evitar el agua procedente de fuentes naturales y optar por agua debidamente filtrada, desinfectada o hervida antes de su consumo. De hecho, las llamadas aguas minerales embotelladas y con marcas comerciales, que proceden de manantiales, están sometidas a estrictos controles de calidad, tanto de la empresa embotelladora como por parte de los organismos pertinentes de la administración de cada país.

Los peligros de beber agua sin controlar son posibles contaminaciones por bacterias, virus o parásitos como la Giardia y el Cryptosporidium dos de las causas más comunes de enfermedades transmitidas a través del agua y debida al contacto de esta con las heces de animales.

Tampoco podemos dejar de lado la contaminación por productos químicos que se encuentran de forma natural en el suelo y las rocas, como el arsénico y el radón que a determinadas dosis son mortales.

Por poner un dato, y sin intención de alarmar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el agua potable contaminada causa algo más de 500.000 muertes por diarrea al año. Como para beber agua sin control ni tratamiento alguno.

Nuestro profesor de química y gran montañero nos aconsejaba llevar un pequeño bote con legía y si nos quedábamos sin agua en una excursión y teníamos la necesidad de beber de algún arroyo o cascada, nunca de agua estancada, cogiéramos esa agua en la cantimplora y le añadiéramos un par de gotas de lejía (hipoclorito sódico), agitándola bien, antes de beber, por si acaso.

Pero como decía aquel “hay gente pa´ to´o”, sin embargo, yo no me acostumbro a la estulticia y necedad de algunos congéneres de esta especie que se autodenomina sapiens.

Nota: Publicado el 26-01-2018 en Navarra Informaciónel 29-01-2018 en Diario de Noticias y el 23-02-2018 en el blog de Adesa el 23-02-2018.


jueves, 28 de diciembre de 2017

La inocentada de las pensiones

Hace unos días mi amigo y compañero de sección, Javier Otazu, reflexionaba sobre las diferencias entre lo urgente y lo importante. Son términos fáciles de distinguir pero que muchas personas confunden porque se dejan llevar por la espiral del día a día y la inmediatez que nos atosiga.

En el caso de nuestros políticos porque están más pendientes de las encuestas y barómetros que de resolver los problemas que acucian y preocupan a los ciudadanos, como bien se sinceró Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea: “sabemos qué hacer para salir de la crisis, pero no sabemos cómo salir reelegidos si lo hacemos”. Podemos sustituir la palabra crisis por cualquier problema importante que nos desasosiegue a los ciudadanos.

Si hay un problema que tarde temprano, y cada vez más pronto, inquieta a los trabajadores es el de la pensión de jubilación. Es uno de esos temas que suelen aparecer en los ríos de la información cada cierto tiempo pero que nunca nadie lo pesca para meterle mano porque la solución no es fácil, y hágase lo que se haga implicará pérdida de votos. Por ello cuando se está en la oposición se dice que lo resolverán y cuando se está en el gobierno se corre un tupido velo y si no queda más remedio se parchea. Y así mientras nos acercamos inexorablemente al precipicio.

El debate de las pensiones ha sido siempre una de las estrellas en campaña electoral. De manera que el gobernante las subía cuando iba a convocar elecciones, para así comprar votas de los estómagos agradecidos. Hasta que se firmó el famoso Pacto de Toledo. El cual el innombrable señor de la ceja convirtió en papel mojado, al congelar por primera vez desde el acuerdo las pensiones. Posteriormente el Don Tancredo que ahora nos “gobierna” se jacta en decir que las pensiones están aseguradas. Malo sea, el problema no es el aseguramiento de la pensión sino si la cantidad de la misma va a ser digna y justa de acuerdo a lo cotizado y si a lo largo del tiempo de la jubilación, el cual se ha aumentado debido al aumento de la esperanza de vida, va a mantener o sostener el poder adquisitivo del pensionista. Y es aquí donde está el nudo gordiano de las pensiones. Amén de la falta de trabajo para que la caja aumente los ingresos, así como el bajo nivel salarial que también influye en los mismos (un dato el salario medio en España, según el Instituto Nacional de Estadística, disminuyó en 2016 por primera vez en una década) y del descenso de la población con el consiguiente envejecimiento e inversión de la pirámide.

Está claro que hay que modificar las reglas de juego el problema es para los que ahora están en el terreno de juego y en la prórroga, pues les están dando por todos los lados y van a ser los pagafantas (por no emplear una expresión más dura y lupanar) sin comerlo ni beberlo. Y buscando o creando problemas de otra índole no se va arreglar este.

En este último año han sido bastantes los artículos publicados acerca del % de la pensión respecto al último salario en activo y su inevitable comparación con los de los países europeos. Lo que por desgracia, en estos artículos claramente sin mala intención (léase con ironía y hasta sarcasmo), se obviaba era la comparativa salarial y el sistema de cotización de esos países sin olvidar su sistema fiscal y la relación o proporción de los ingresos por cotizaciones e IVA. Y si uno hace la cuenta de la vieja y aplica la regla de tres, que ahora en muchos métodos modernos de aprendizaje de matemáticas está proscrita, a lo mejor resulta que el 50% de mucho es bastante mayor que el 75% de poco. Pero …

Por otro lado es enojante que la inactividad en resolver el asunto se combina con la propaganda de que las personas en activo ahorren y/o inviertan en planes de pensiones y la guinda a este desaguisado la pone nuestro cuatripartito foral con la nueva reforma fiscal, penalizando el ahorro y suprimiendo las ventajas fiscales de los planes de pensiones. Parece una broma de muy mal gusto. Les sangramos doblemente al trabajar (contención salarial y subida de unos puntos en el IRPF), les avisamos que sus pensiones van a bajar sustancialmente del 75 al 50% de su nómina y les chupamos de sus ahorros y planes de pensiones. Además nos olvidamos de favorecer la natalidad y a las familias numerosas les desanimamos por ello. Y para ponerlo fácil a los jóvenes no les contratamos porque no tienen experiencia y a los talludicos tampoco por tener demasiada y no sea que coticen demasiado y halla que pagarles el 100% del 50% de su “!suculenta” nómina.


Vamos que parece que nos ha invitado Juanma López Iturriaga a la gala de ¡Inocente, inocente! Menos mal que estamos en Navidad y pronto llegaran los Reyes Magos y alguien tiene que ser el tonto del haba para pagar el rosco.

Nota: Publicado el 29-12-2018 en Navarra Información y el 05-01-2018 en Diario de Navarra


Cuanta razón tienes Jesús.
PA

Muchas gracias por la referencia
JO

Para que te metes con las pensiones, dejanos!
MA

Muchas gracias por la referencia
JO

Enhorabuena por tu artículo en DN!!!
MJI

Esta vez me ha gustado. Debes escribir sencillo, así, para que te entienda la gente. 
Además citas a Javier, muy bien.
M MA

jueves, 7 de diciembre de 2017

A impuestos nórdicos, gestión nórdica

Entrado el otoño cuando la climatología arrecia, avisándonos del invierno, los “gestores” de las diferentes administraciones, que nos “gobiernan”, presentan, para su debate y aprobación, los presupuestos para el ejercicio, que pronto, va a comenzar.
Voces más experimentadas nos vienen explicando que a veces menos es más, la conocida curva de Laffer; que no hay fórmula mágica para ello, pero que hay que buscar el equilibrio entre impuestos directos e indirectos lo que se traduce simplificando para el contribuyente normal entre IRPF más contribuciones e IVA´s. También advierten que de nada nos vale tener la posibilidad de una fiscalidad propia si lo que hacemos en vez de sacar ventaja competitiva de ella, es ahuyentar a la inversión perdiendo posibilidades de aumentar el empleo y provocar que el ahorro se vaya a pastos más jugosos.
Es curioso lo que podemos denominar el efecto muga, lo que unos predican y llevan a cabo en su lado, justo hacen lo contrario en el otro. Lo que provoca y alimenta la suposición de una mano maquiavélica para conspirar contra nuestra singularidad y especificidad tan en entredicho en los debates de la reforma de la constitución como en el de la financiación autonómica, cuyo melón se partirá a partir de los resultados del 21 D en Cataluña.
De un tiempo a esta parte, y por motivos ajenos a nuestra voluntad, los españolitos hemos tenido que aprender de economía, ¡a la fuerza ahorcan!. Y por ello el debate además de en los plenos se da también en las sobremesas familiares y en los encuentros de amigos y cuadrillas. Así que nos encontramos que cuando alguno se queja de la nueva vuelta de tuerca en la fiscalidad navarra, los afines al cuadripartito, que algunos empiezan a llamar cutrepartito, lo justifican diciendo que “queremos servicios nórdicos pagando impuestos africanos”. A lo que los otros, cercanos a la oposición replican “con sueldos y condiciones laborales chinas difícil sacar para servicios nórdicos”. En medio de la discusión siempre aparece la tercera vía; la de aquellos (minoría) que les gustaría pagar más impuestos, siendo señal de que ganan más. Y que estarían más que contentos teniendo “servicios nórdicos, con sueldos nórdicos y por supuesto con políticos nórdicos”.
Nuestra presidenta se queja diciendo que ella no achicharra, ni asfixia a impuestos a los navarros. Mientras el consejero del ramo se nos desvela como un híbrido entre el sheriff de Nottingham Forest y algún mago de Howards a juzgar por su habilidad para dar cada año una nueva vuelta de tuerca a la fiscalidad.
Sus modificaciones provocan temblores en las carteras de los navarricos de clase media, ya que los de clase humilde ya no pueden ser más exprimidos pues bastante tienen con llegar a fin de mes, en una de las comunidades más caras, con sueldos de mini empleos o precarios; y los de clase pudiente o tienen la posibilidad de contratar a buenos asesores que les exoneran de pagar todo los que les toca o como el capital no tiene sentimientos, ni patria deciden trasladar su domicilio fiscal, algo que se ha puesto de moda, últimamente.
Los contribuyentes y votantes sabemos que la diferencia entre las mal llamadas izquierdas y derechas en la actualidad, salvo extremismos y populismos de reciente aparición, es, aparte de los ajustes fiscales de rigor, sobre todo y especialmente en la gestión de esas recaudaciones.
Y es aquí donde el ansiado cambio más brilla por su ausencia. Ya que lejos de lograr la cuadratura del círculo de los cuentas forales, se opta por la solución fácil de aumentar la recaudación para continuar con el gasto público, sin preocuparse por el déficit. Hecho confesado por el propio gobierno y quienes los sustentan sin el menor asomo de rubor. Pero tras dos años y medio siguen hablando de la herencia recibida, claro que para lo malo.
Lo que enerva a la mayoría es que se nos pida contención salarial, que ahorremos y se nos exija un buen uso de los servicios públicos, y por contra observemos falta de celeridad e incluso cierta permisividad ante las ocupaciones de edificios públicos, además de falta de rigor y seguimiento en la concesión de ayudas sociales como en el reciente caso del que podemos llamar “clan del Tenis”. Mientras la Sanidad no termina de reducir las listas de espera, en Educación las oposiciones y las listas traen de cabeza a los sucesivos equipos, y en Interior resulta que ahora no llegamos a cubrir los servicios, la causa la ley que ellos mismos aprobaron. Podemos seguir con una lista interminable, infraestructuras, medio ambiente, energía, vivienda,....
De ahí que algunos pidan políticos y gestión con estilo nórdico que sean coherentes, buenos gestores y si se les pilla en un renuncio, tengan la gallardía de dejar paso a otros. Claro que para eso hay que tener banquillo o saber fichar, algo inusual en nuestra política, y por supuesto vergüenza.


Nota: Publicado el 09-12-2018 en Diario de Navarra titulado "Más gestores y menos políticos" y en Navarra Información

jueves, 16 de noviembre de 2017

Las amenazas de la democracia

Se le atribuye a W. Churchill que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, etimológicamente quiere decir gobierno del pueblo. Algunos cofunden la democracia con la república que literalmente quiere decir gobierno de la ley. Es importante está distinción pues hay repúblicas que no son democráticas.
Para complicar este galimatías tenemos el llamado estado de derecho cuyo concepto se le atribuye a Kant y que los ingleses denomina “rule of law” (la regla de la ley). Se entiende por estado de derecho aquella forma de organización política en la cual el ejercicio del poder se encuentra sometido a los parámetros del Derecho, es decir la forma como se ejerce el poder se rige por los mandatos que emanan de un orden jurídico vigente. Frecuentemente los “Estados de Derecho” son además democracias participativas pero no por ello debemos asimilar los términos.
En el momento de escribir estas líneas sendos titulares nos advierten que la democracia está en peligro; de un lado BarakObama de otro Meral Aksener (la llamada “Dama de Hierro en Turquía).
Nos hemos acostumbrado a vivir en democracia pero al igual que la vida ambas precisan de determinadas condiciones y delicados equilibrios para que triunfen y continúen. Ya sabemos lo que pasa con el exceso de CO2, el calentamiento global, etc. Lo mismo con la democracia, los peligros son muchos.
Alfred Croiset advirtió “El enemigo más temible de las democracia es la demagogia” por desgracia son los políticos los primeros en caer en ella. Últimamente lo comprobamos con facilidad y ninguna sigla se escapa de tenerlos en sus filas.
Además la mayoría de los políticos ignoran o desconocen cuáles son su funciones, continuamente vemos titulares y actuaciones en donde se apruebanresoluciones o declaraciones grandilocuentes por los motivos más variopintos, que algunas incluso pueden estar bien, pero la primordial función de estos señores es resolver o por lo menos plantear soluciones a los problemas de los ciudadanos, no aumentarlos, además deben legislar o adecuar la legislación existente a los tiempos actuales y parece mentira pero a juzgar por el trabajo del Constitucional fallan más que una escopeta de feria. Mientras la oposición debe controlar la acción de gobierno y ser la voz de las minorías para evitar posibles abusos de la mayoría, haciendo ver los despropósitos y consensuando las medidas para el bien común.
Otro de los peligros, que acechan a la democracia, es la poca separación e independencia de poderes. Así nos encontramos con jueces sometidos a presiones políticas y de otras instituciones que debieran dar ejemplo de no injerencia. Para más nos aparecen “jueces estrella” con aspiraciones políticas o profesionales, medrando en el escalafón anteponiendo sus interés a los de la sociedad a la que supuestamente sirven.
Otros riesgos surgen de la casi inexistencia de una prensa libre, culta y con público (a ser posible con criterio), el amarillismo de los medios, la esquizofrenia por las audiencias y los índices de ventas, la deformación del periodismo que propicia la visibilidad (excesiva) de algunos intereses que buscan la promoción gratuita e incluso la manipulación de la sociedad y que exacerban los ánimos. “El periodismo tiene una función social y tiene que tener una ética que sirva a los hechosG Lomana.
Sin olvidar las redes sociales con su postverdad y la nueva palabra del año en inglés las “fake news” (noticias falsas), Los postulados sobre la propaganda de Goebbles nunca han estado más de moda.
La injerencia de otros estados (Rusia, China, Venezuela, Arabia Saudí,...) con otros modelos “ademocráticos” que conspiran para que la Democracia sucumba como se está comprobando en recientes investigaciones, curiosamente valiéndose de las redes sociales y de la libertad de expresión que es de dudosa existencia en sus países.
Nuestro sistema educativo hilvanado, ni siquiera confeccionado, para aplastar la inteligencia e igualar en mediocridad con el fin domesticar el espíritu crítico y evitar la indicación de caminos y de objetivos a la sociedad. Y que provoca una falta de cultura, de conocimiento básico, de educación cívica, que permita discernir y distinguir entre conceptos como Democracia, República, Estado de Derecho, Constitución, Consenso y lo que representan. Toda esta “ignorancia democrática” conforma una mayoría silenciosa y temerosa de expresar sus ideas y que cuando se pronuncia lo hace a última hora, tarde y mal; que se contenta con el espejismo de la participación ciudadana a través de las votaciones, porque lo “democrático” es votar, el becerro de oro es la urna y sus resultados, independientemente de que no haya veracidad en ellos. Ya que los sumos sacerdotes de la demagogia se encargan de proclamar el pecado de blasfemia contra el progreso y tildan al discrepante, aunque sea de los suyos, de enemigo público al que hay que purgar o reeducar, al más puro estilo bolchevique o del primer franquismo.

Ya Aristóteles reflexionaba “Cuanto más democrática se vuelve una democracia, más tiende a ser gobernada por la plebe, (...) degener(ando) en tiranía”.

Nota: Publicado en Navarra Información el 24-11-2017
Y en El Blog del Suscriptor de El Español el 23-11-2017