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miércoles, 26 de agosto de 2020

La Nueve

 


Las legiones perdidas de Roma han dado mucho juego respecto al misterio de su desaparición. Las más llamativas son la de Marco Licinio Craso que cayo derrotada ante los catafractos (caballería pesada) de los partos en la batalla de Carrhae (53 a. C. actual Harran, Turquía), de aquí la expresión de craso error.

Recientes investigaciones permiten conjeturar que algunos supervivientes pudieron ser los que defendieron Zhizhi (36 a. C. hoy, Dzhambul en Uzbekistán). y que los chinos, tras ganar el asedio de la ciudad, deportaron a casi un millar a una ciudad a las puertas del desierto del Gobi, y que llamaron Li-jien (posible adaptación de Legión), posteriormente paso a llamarse Jie-Lu (que significa cautivos) y en la actualidad es Zhelaizhai conocida por sus habitantes de ojos azules o verdes, rubios o pelirrojos, con nariz aguileña y cabello rizado y con una coincidencia del 46% de ADN con la población europea.

La otra es la conocida como IX Hispana, algún autor sostiene que fue reclutada en Hispania por Pompeyo en el 65 a. C. posteriormente acompaño a Julio Cesar en la Galia. Octavio la rearmó y se sabe que participó en la famosa batalla de Accio y después en las guerras cántabras. Se presupone que su emblema era un toro. Claudio, en el 43 d. C., la envío a participar en la invasión de Britania y permaneció hasta la rebelión que encabezó la reina Boudica sufriendo una severa derrota. No está contrastado, pero tras reconstituirse pudo participar en la construcción del muro de Adriano. Según textos de Tácito, la IX intervino en la invasión de Caledonia (Escocia). Desgraciadamente para la leyenda y la novelista Rosemary Sutcliff («La Legión del Águila») la legión no desapareció en las brumas, ni fue aniquilada alrededor del 108-120 d. C. En la actualidad sabemos que en el 131 estuvo acantonada en Noviomagus (Nijmegen, Holanda) y su rastro se pierde en Oriente hacia el 135. en tiempos de Marco Aurelio la IX ya no aparecía. Claro que esto a Hollywood no le interesa.

Pero hoy otra novena, la 9.ª Compañía de la 2.ª División Blindada de la Francia Libre, más conocida como La Nueve. La cual dio muestras de su pericia dos meses después del día D en Alençon sin una sola baja capturaron a 129 prisioneros alemanes y liberaron a 8 americanos, quienes se sorprendían de su experiencia en el campo de batalla.

Todos sabemos que el 25 de agosto de 1944, París fue liberada por las tropas de la Francia Libre bajo el mando del general Philippe Leclerc. Lo que muchos no saben es que el 20 de agosto París se sublevó. La Wehrmacht amenazaba con destruir los puentes sobre el Sena y el general Eisenhower prefería atacar a los soldados al norte de la ciudad, manteniéndose al margen de la revuelta.

La nueve avanzó en solitario enfrentándose a los alemanes. El blindado Guadalajara, fue el primer carro de combate en llegar a la plaza del Ayuntamiento. Posteriormente, el Ebro fue el primero en disparar contra las posiciones alemanas. Entonces fue cuando los habitantes de la ciudad que valió una misa se dieron cuenta de que había llegado la ayuda. Sin embargo, se habían confundido de protagonistas. Cuando un locutor intentó entrevistar a los héroes que recuperaban París se encontró con la respuesta: "Pardon monsieur mais je suis español". Ya durante la noche de celebración frente a los cánticos de La Marsellesa, los republicanos españoles respondieron con ¡Ay, Carmela!. Y alguno hasta fue portada del diario Libération, al día siguiente.

La nueve continuó su trabajo y el 23 de noviembre liberó Estrasburgo y posteriormente participó en el asaltó al Nido del Águila en los Alpes, la residencia de Adolf Hitler. Al acabar la contienda la 9.ª Compañía había sufrido 35 muertos y 97 heridos.

Lamentablemente la historia no la escriben sus protagonistas, como bien estamos viviendo estos días con la manipulación del relato.

Los supervivientes de la nueve continuaron sus vidas, ninguneados por los aliados e ignorados por los españoles. No fue hasta 2004 cuando el gobierno francés homenajeó a los españoles con una placa junto al río Sena. En 2012 el presidente François Hollande pronunció unas palabras de reconocimiento y desde 2015, el jardín del Ayuntamiento de París se llama oficialmente Jardin des Combattants-de-la-Nueve.

En España el olvido ha sido todavía mayor, por fin el año pasado, el Consejo de Ministros aprobó una declaración institucional en la que el gobierno español "se suma a los actos de conmemoración del 75 aniversario de la liberación de París"(23 agosto 2019). Lástima que, en vez de extremeños, catalanes, andaluces, ... no fueran de Wisconsin, Oklahoma o Kansas, entonces tendrían varias películas y hasta una serie como la de “Brothers in Arms”.

Nota: Originalmente fue escrito en agosto de 2019 pero no fue publicado en DN. Este año lo he actualizado y enviado a navarrainformación.es y publicado el 25-08-2020 y el 27-08-20 en Diario de Noticias.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

La Divulgación Científica ¿nueva moda?


Todo es ciencia es uno de los titulares que nos ha dejado la semana de la ciencia, que se celebra en noviembre, y uno de lo motivos es porque el 15 de noviembre es San Alberto Magno, patrón de las Ciencias (Naturales, Químicas y Exactas).

Es sorprendente, por no decir, desconcertante que la que fuera la Cenicienta (hijastra) de las Ciencias o lo que las nuevas generaciones llamarían el John Snow (bastardo) de las mismas, sea gran protagonista de estas fechas. Me refiero, a la hasta no hace mucho denostada y hasta vilipendiada, Divulgación Científica; escrito con mayúsculas porque se lo merece y vilipendiada, porque muchos de los que hoy en día participan y fomentan el impulso y la difusión de la Ciencia, solían mirar por encima del hombro y, en círculos reducidos, hasta trataban con cierto desdén, casi rayando el desprecio a los pioneros que se dedicaban a esta rama del saber.

¿Qué es lo que ha cambiado en tan breve espacio de tiempo para que algunos prohombres y mujeres, que también las había, de la Ciencia hayan cambiado su chip y sean protagonistas de las redes y los medios de comunicación? Y más hondas cuestiones: ¿Por qué ahora está tan en boga la Divulgación Científica? ¿Será sólo una moda pasajera?

Son muchos los motivos, para empezar hoy en día vivimos en una sociedad “tecnologizada” y la tecnología mama de la ciencia para su desarrollo. También cada vez más nuestra moderna sociedad esta ultra especializada y las personas por un lado adolecemos de lagunas de conocimiento y por otro lado somos intrínsecamente, aunque parece cada vez menos, curiosas y algunas les gusta saber y conocer como y porqué funcionan las cosas. Esto hace que la demanda de entender los avances científicos y tecnológicos se haya incrementado. Los famosos programas de la 2, son una mera anécdota pues ya hay hasta cadenas especializadas. Hoy no hay programa de televisión, radio o prensa que no posea una sección dedicada al tema. Incluso en los mismos horarios por aquello de la competencia por la audiencia.

Sin embargo hay un motivo mayor y es el poderoso caballero, Don Dinero. Las personas que se dedican a la investigación hoy en día, precisan de fondos y su futuro laboral depende en gran medida de encontrar la financiación para ello. Y aquí es donde entre la divulgación científica,a priori hay que dar a conocer que se quiere investigar y cuales son los objetivos de esa investigación y a posteriori hay que publicitar los logros conseguidos para, así poder, seguir pidiendo financiación para nuevos proyectos. Los científicos se han dado cuenta que gracias a la divulgación pueden llegar a mas fuentes de financiación. Y por ello muchos han tornado sus prejuicios, y apuestan por ella.

Además esto ha supuesto el descubrimiento de un nuevo nicho laboral y la posibilidad de una carrera profesional para aquellos apasionados de la ciencia y que entre sus habilidades se encuentran las comunicativas. A este implosión de la inflación divulgativa a ayudado Internet, con las redes sociales que ayudan a difundir las ideas y proyectos, la facilidad de elaborar videos, sin necesidad de la gran inversión que hasta no hace mucho hacia falta, y la posibilidad de escribir blogs o crear webs con aplicaciones sencillas de manejar y muchas a coste cero.

Pero también ha surgido un lado oscuro y es que algunos estudios y conclusiones se han sesgado y se “cocinan”, como las encuestas electorales, para seguir en la ola. Bien sea para seguir consiguiendo financiación, porque desgraciadamente la economía y la ciencia están reñidas y los logros no aparecen a la primera, ni la segunda y los inversores lo que buscan es una alta y rápida rentabilidad y, por el contrario, la ciencia es una carrera de larga distancia, no de maratón sino del estilo “ironman”, el científico además de ser un experto en su campo, debe desarrollar sus dotes sociales para atraer a los inversores, además de comunicativas para vender su trabajo y logros, y encima ser una “hormiga” con el presupuesto recibido. O bien para que su patrocinador recupere la inversión y/o gane más dinero. Especialmente se están destapando casos en la sanidad y las farmacéuticas y en el mundo de la nutrición y los alimentos.

Por ello ahora, en la publicación de los trabajos científicos se empieza a pedir que se indique quien ha financiado la investigación para así evitar fraudes o sospechas como las que, recientemente, han puesto en el punto de mira a José Baselga, empañando su carrera profesional.

Bienvenida sea la divulgación científica aunque a muchos les cueste aceptarlo como mal menor. Y desde luego que sea clara y transparente en su financiación para que la sociedad no tenga que sospechar de los hallazgos obtenidos.

Nota:Publicado el 21-11-2018 en Diario de Navarra y 28-11-2018 en navarrainforamcion.es  

lunes, 8 de mayo de 2017

Becarios y estilos de dirección




Puede que no sea tan casualidad que una noticia sobre un becario (“stagier” como se dice ahora) y su “maestro” un conocido cocinero (ahora se dice “chef” del inglés “chief” jefe) salga justo unos días antes del 8 de mayo día del becario y haya puesto en evidencia lo que era vox populi.

Hoy en día es habitual que cualquier empresa por pequeña que sea disponga de un becario, pero no hace tanto era una rareza, de hecho las empresas ni lo contemplaban. Mis inicios profesionales, fueron como profesor de inglés de grupos de principiantes, dio la casualidad que uno de mis grupos eran los ejecutivos de una conocida empresa cárnica que pertenecía por aquel entonces al grupo Sara Lee. Todavía recuerdo la cara que me pusieron el gerente, el director de calidad y el jefe de personal cuando les propuse ir unas horas antes de la clase durante unas semanas para aprender. La respuesta fue un no rotundo. Posteriormente un compañero de facultad, pocas promociones más joven, llego a ser el director de I+D, curiosamente empezando de becario. Así es la vida, hay que llegar en el momento oportuno.

Sin embargo en la actualidad, los responsables de recursos humanos, valoran muy bien en los curricula el que el aspirante haya sido becario. Pero por otro lado la normativa de control de la actividad del becario se limita a que éste no esté en posesión del título (algo que no se suele comprobar) y a que se firme un acuerdo o seguro que cubra cualquier incidente/accidente de índole laboral. Hay universidades y empresas que hacen un mejor seguimiento del aprendiz, habiendo un enlace o tutor por ambas partes que controlan la labor del becario. Pero en muchas, la mayoría, por lo que se ve, el becario viene a cubrir un puesto laboral ya sea por tema de vacaciones, ya sea por aumento de producciones, etc. y se enmascara como actividad de aprendizaje. En algunas, muy pocas y contadas, los becarios obtienen una pequeña retribución, la cual suele conseguirse tras la iniciativa que la persona responsable del mismo en la empresa pelea con sus superiores por vergüenza torera. Y en algunas ocasiones y si el/los becarios son muy buenos logra poder encontrarles un hueco en la empresa, algo que luego estos no agradecen.

El escándalo de estos días ha puesto en los titulares la cruda realidad de losbecarios, pero por otro lado pone también la realidad de las relaciones entre jefes y subordinados. En el relevo en los puestos de dirección de las empresas empieza a llegar una hornada de personas de una generación que se ha criado consiguiendo lo que querían siempre y que llevan muy mal la frustración. Son de ordeno y mando pues no han tenido modelos de dirección, además hay una fuerte corriente que propone que el mando se aprende. Personalmente considero que para dirigir a personas hay que partir de unas mínimas dotes, habilidades o competencias (como dicen ahora) además de haber aprendido, también, a obedecer. He tenido la suerte de haber padecido a muchos jefes, de todos he aprendido algo, en la mayoría de los casos lo que no debo hacer, a dos o tres los tengo como muy buenos referentes y particularmente a otros dos, mejor no los hubiera tenido nunca, no valían, el puesto les venía no grande sino grandísimo.

De otro lado en la generación de los aprendices, nos encontramos con personas que no admiten comentarios, aunque estos sean constructivos, y mucho menos advertencias o sugerencias pues no están acostumbrados a ellas, son excesivamente competitivos entre ellos y no aceptan negativas al igual que sus posibles superiores. Cuya función y papel muchos no admiten y no entienden o comprenden.

Con este panorama se da el caldo de cultivo para un estallido de este tipo. Si además añadimos la envidia tradicional de nuestro país frente a los que triunfan, y en el caso concreto el engreimiento de un colectivo (los restauradores con estrellas Michelin) que ha tomado las horas de máxima audiencia, junto con unos programas cuyos guionistas y directores de selección (casting) buscan fomentar las mismas con situaciones de tensión, actitudes y comentarios al límite del respeto hacia el otro. Hace que en algún momento se pierda el sentido de la realidad y uno se lleve su papel televisivo a su centro de trabajo.

Casi seguro, que pasado mañana nadie se acordará de la situación de los becarios y ésta no habrá cambiado nada. Como tampoco se abrirá un debate sobre los estilos de mando prusiano que imperan en muchas de nuestras empresas, motivados por un lado en la réplica y repetición del que había antiguamente, ahondado por la incertidumbre de la crisis vivida recientemente y de la cual todavía sufrimos sus coletazos y lo peor el miedo al error. Algo que nuestra sociedad no perdona.


Nota: Publicado en Navarra información el 08-05-2017.
Y también en Diario de Navarra el 17-05-2017 con el título de Becarios y mandos




viernes, 13 de enero de 2017

El gusto por el detalle



No sé si se han fijado pero comenzamos el año como lo acabamos, dando premios. A penas han acabo de recoger el boato de la entrega de los premios Nobel o el siempre controvertido Balón de Oro, cuando ya estamos inmersos en la polémica de “The Best” (invento de la FIFA por exprimir el negocio en lo que se ha convertido el balón-pie), las alabanzas de los Globo de Oro a ritmo de musical de los de antes, la sorpresa del Nadal ya que éste no busca superventas como el Planeta del cual se rumorea meses antes quién es el caballo ganador. Pero el “chou” continúa, preparamos las quinielas para los Oscar, mientras echamos la alfombra roja para los Goya. Y así en un carrusel de ceremonias de entrega de premios y certámenes sin solución de continuidad.
Si alguno de los muchos extraterrestres de nuestro imaginario colectivo, (desde el infantil y ñoño ET, a los inteligentes y musicales de “Encuentros en tercera fase”, pasando por el implacable Predator, el metálico y aterrador Allien, el superhéroe Superman, el divertido Alfie o el inefable personaje de nuestro reciente premio Cervantes que buscaba a Gurb), aterrizará en nuestro planeta y observará los titulares de nuestros medios de comunicación podría sacar una errónea conclusión. Y es que somos una sociedad a punto de llegar a la plena autorrealización (ver pirámide de Maslow), pues el estadio del reconocimiento lo tenemos satisfecho y con creces. Pero no es oro todo lo que reluce. Nada más lejos de la realidad.
Bueno puede que en algunas partes del mundo si, tal y como vemos en las películas americanas ese reconocimiento, se da en casi todos los niveles, recuerden el inicio de “Larry Crowne, nunca es tarde”. En donde el siempre eficaz Tom Hanks piensa que le van a volver a nombrar empleado del mes, una vez más.
Pero en este lado del Atlántico, en especial el que rompe en nuestras costas, el respeto por el trabajo bien hecho y lo que es más importante para fomentar la confianza del que lo realiza, la simple palmadita en el hombro o las escuetas nueve palabras “estoy contento contigo, lo has hecho bien, sigue así”, brillan por su ausencia.
No sé si es un mal heredado por reacción a tiempos pasados, (en donde se premiaba el esfuerzo y en nuestra cortedad intelectual confundimos un valor -el esfuerzo- con una situación negativa -la dictadura-), o una dejadez, o peor una falta de consideración hacia el otro, o una mezcla de todas ellas y de alguna más, como el temor a que ahora me pidan un aumento de sueldo o el miedo a parecer débil o flojo y perder el mando. Pero en todos los niveles de nuestra sociedad nos faltan palabras y gestos que ayuden a la motivación, a la confianza y que fomenten la perseverancia en la búsqueda de la excelencia, el gusto por el detalle en definitiva el famoso “Anmutung” alemán o “Kaizen” japonés.
Desde la escuela, por un mal entendido de que los que no reciben premio se traumatizan y por tanto en vez de fomentar el camino, muchas veces sinuoso, de la superación hemos abierto autovías multicarriles hacia el limbo de la mediocridad, hasta el mundo laboral. En donde, como hemos dicho, muchos “lideres” temen perder el respeto de sus subordinados y los compañeros ven peligrar sus posibilidades de ascenso. Y así nos va luego.
Al tendero, al panadero, al lechero, al obrero, al ama de casa les gusta, también, que les reconozcan su trabajo y saber hacer. Pues no todos pueden ser escritores, deportista, artistas, científicos, empresarios o directivos del año.
No hacen falta luces, focos, flashes, alfombras rojas, escenarios para fotografías (los “photocall” que dicen los que están en la onda ultralinguística y que critican luego el uso del plural genérico) y demás parafernalia superficial.
Si lo pensamos bien sólo basta un sencillo gesto o un puñado de palabras en su momento oportuno para conseguir por un lado reconocer y por otro motivar. Un pequeño detalle, pero que produce un gran cambio de actitud. Entonces, hagámoslo!


Nota: Publicado en Navarra información el 14-01-2017.