domingo, 31 de mayo de 2020

Hacia un renovado Pentecostés


Como cada año la celebración del día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, coincide con la solemnidad de Pentecostés. Este año su lema es “Hacia un renovado Pentecostés”.



La iglesia española goza de gran variedad de experiencias y testimonios de fe como se comprobó en el Congreso de Laicos, Pueblo de Dios en Salida (febrero 2020), que demuestran su riqueza y pluralidad. Y un deseo de transmitir al conjunto de la sociedad una imagen de en salida.
La idea de un renovado Pentecostés será realidad en la medida en que en nuestras comunidades en todas las acciones se incorpore un estilo de trabajo enmarcado por dos ejes transversales: sinodalidad y discernimiento.
“La sinodalidad es dimensión constitutiva de la Iglesia» (Francisco, 50 aniversario Institución del Sínodo de Obispos, 2015). Se entiende por sinodalidad a la corresponsabilidad y a la participación de todo el Pueblo de Dios en la vida y la misión de la Iglesia e implica la valoración de la vocación laical y lo que aporta especialmente en el momento actual. El papa Francisco resume esta dinámica en Evangelii Gaudium: en virtud del bautismo recibido, todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en su hijo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros» (EG, n. 120). Por esto cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones.
En cuanto al discernimiento debe ser una actitud permanente a nivel personal y comunitario que nos capacite para captar cómo Dios está actuando en la historia, en los acontecimientos, en las personas, y, sobre todo, nos debe llevar a mirar hacia adelante, al futuro, a la acción, a la misión y a realizar este ejercicio con alegría y esperanza. En resumen, el discernimiento requiere de escucha, diálogo y puesta en práctica.
La pandemia del coranovirus nos ha servido para tomar conciencia de que todos nos necesitamos tanto en la Iglesia, como en la sociedad, porque de la conducta de uno depende el destino de los otros. Por eso es fundamental que todos nos sintamos llamados a la corresponsabilidad, a la misión compartida, creando una cultura del acompañamiento, fomentando la formación de los laicos y haciéndonos presentes en la vida pública para compartir nuestra esperanza.
Hoy, podemos caer en la tentación de buscar cierto protagonismo: “Es el día de los laicos, del Apostolado Seglar y de la Acción Católica”. Pero, realmente, el centro es el Espíritu Santo que se hace presente donde habitaba el desánimo y la incertidumbre. Sin darnos cuenta nos guía y acompaña, haciendo que se proclame la fe (vivida en y desde una comunidad cristiana concreta; a nivel personal, pasando de la teoría a la experiencia, profundizando en las implicaciones que tiene para nuestra existencia y para la sociedad de la que formamos parte), prodigando carismas; construyendo el bien común y creando comunidad.
La Iglesia está llamada a salir de su zona de seguridad, control y confort, y acompañar, acoger, consolar, fortalecer, pero sin buscar protagonismo. Pero la toma de conciencia de esta responsabilidad laical que nace del bautismo y la confirmación no se manifiesta de la misma manera en todas partes. En algunos casos porque no se formaron, en otros por no encontrar espacio en sus iglesias particulares para poder expresarse y actuar, a raíz de un excesivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones. Si bien se percibe una mayor participación de muchos en los ministerios laicales, este compromiso no se refleja en la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico. Y se limita muchas veces a tareas intraeclesiales sin un compromiso real por la aplicación del Evangelio en la transformación de la sociedad (EG, n. 102).
En un mundo en donde el sistema económico descarta y excluye y genera un reparto crecientemente desigual de la riqueza, en el que se oye el grito incesante de nuestro planeta, maltratado y explotado sin límite razonable, y con el sin sentido de la guerra, los desplazados de su tierra y rechazados en otras nos interpelan.
En los movimientos de Acción Católica se reconoce y agradece, la misión de salir al encuentro, de cuidar y acompañar procesos de fe que, entrelazados con la vida, generen esperanza, responsabilidad compartida y alegría, transformando paulatinamente nuestras comunidades en espacios de acogida y de encuentro de muchas personas que se sienten descartadas.
Cada día somos más conscientes de estar llamados a ser minoría creativa, aprovechando las nuevas oportunidades y espacios para anunciar a Jesús. Aceptamos la autonomía de lo temporal y la idea de que la fe se propone y nunca se impone, comprendiendo que nuestra labor consiste en anunciar, acompañar, ofrecer el Evangelio como referencia en un contexto de crisis moral y ética, luchando contra las injusticias, defendiendo la dignidad de la persona humana para hacer posible el reino de Dios, y todo ello asumiendo la pluralidad de perspectivas, culturas y puntos de vista que se dan en las personas de nuestro entorno.


Nota: Publicado en navarrainforamción.es el 31-05-2020.



viernes, 22 de mayo de 2020

En el día de la biodiversidad


La especie humana, en su conjunto, se comporta como esos turistas que viajan a sitios “exóticos” lejos de su casa y, cámara en ristre, fotografían todo a troche y moche. Así, tras ir unas pocas veces a la Luna, ahora ya estamos planeando y planificando el viaje a Marte. Lo desolador es que, como muchos de esos turistas, ni siquiera conocemos nuestro entorno (cultural, histórico y natural) más cercano, en este caso me refiero a nuestro planeta.

Las estimaciones más ajustadas afirman que, con un margen de error de 1,3 millones, hay 8,7 millones de especies sobre la faz de la Tierra; de las cuales faltan por describir y catalogar el 86% de las terrestres y el 91% de las marinas.

Además de curiosidad científica, ahora es especialmente importante conocer la cantidad de especies porque la actividad humana y su influencia tienen un impacto en la aceleración de la extinción y si no sabemos cuántas especies hay, no podremos actuar para su conservación.

Los investigadores constatan que nuestro planeta está entrando una nueva época geológica, que llaman Antropoceno, caracterizada por las grandes transformaciones que está causando el ser humano: el colapso de la vida silvestre, las poblaciones de animales se han desplomado un 58% entre 1970 y 2012, junto con el cambio climático, son visibles en una sola generación. El informe Planeta Vivo de WWF, señala que la extinción parcial de especies está destruyendo el sustento biológico del que depende la humanidad.

El profesor Johan Rockström, apunta “Ya no somos un pequeño mundo en un gran planeta. Ahora somos un gran mundo en un pequeño planeta, en donde hemos alcanzado el punto de saturación”.

La Huella Ecológica indica que, para satisfacer las necesidades actuales, la humanidad está consumiendo una cantidad de recursos naturales equivalente a 1,6 planetas.

En tan solo 20 años hemos sufrido las siguientes pandemias: 2002 Síndrome respiratorio agudo causado por el SARS-Cov, 2005 gripe aviar tipo H5N1 y 2010 el tipo H1N1, 2012 el síndrome respiratorio de Oriente Medio por el MERS-Cov, 2014 el Ébola, 2015-16 el Zika y ahora el Covid-19 causada por el virus SARS-Cov-2.

Por lo tanto, las pandemias han venido para quedarse y no son un castigo divino ni una venganza de la Madre Tierra y son consecuencia de una deforestación en busca de un aumento de terrenos para monocultivos, de una ordenación y/o explotación forestal encubierta de una pésima gestión de conservación, una sobre explotación agrícola que busca un mayor rendimiento con una menor inversión mediante el abandono de los agrosistemas tradicionales de rotación de cultivos y barbechos, y un abuso de productos químicos (pesticidas, herbicidas, complementos químicos), una irracional gestión del agua que no tiene en cuenta al agua como un ente vivo con ciclos o sus cambios debidos al cambio climático, un incremento de la contaminación del aire que favorece enfermedades respiratorias por no controlar las emisiones o no poner remedio para intentar compensarlas, una agricultura y ganadería intensivas en la que priman variedades y razas de transformación rápida y cuya variabilidad genética es mínima y fundamentada en el aprovechamiento de cuatro especies por ejemplo vaca, oveja, cerdo y pollo o trigo, arroz, maíz y soja.

Tampoco podemos olvidar el tráfico de animales exóticos y la introducción de especies invasoras bien por negligencia, bien por intereses comerciales, bien por actuaciones descabezadas de “ecologistas” que en realidad son “ecologeros”.

Si a esto le unimos que el origen de algunas de estas pandemias es por hábitos alimentarios provocados por la necesidad (caso del ébola y la ingesta de monos) y relacionados a su vez con una deficiente, por no decir nula gestión de la calidad en la cadena alimentaria, sin ningún tipo de control sobre los alimentos ingeridos, en muchos casos crudos o mal cocinados (gripes aviares y algunos coronavirus). Lo que permite y favorece el contacto con especies huéspedes desconocidas que aprovechan para dar un salto adaptativo.

Por otra parte, el dedicarse al estudio taxonómico y profundizar en la biodiversidad es la cenicienta de cualquier rama de las ciencias (Zoología, Botánica, Microbiología, Virología …), pues la sociedad cortoplacista en la que vivimos lo que busca en la ciencia y la tecnología es su aplicación inmediata, ya tenemos el cóctel perfecto para una crisis. A pesar de todo esto, hoy 22 de mayo es el día Internacional de la Biodiversidad, ¿valdrá para algo?, ¿o es otro hito en el nuevo calendario donde sustituimos el tradicional santoral por el progre “día internacional de”?

Nota: Publicado el 22-05-2020 en Navarra Información, Diario de Navarra y Diario de Noticias.

viernes, 15 de mayo de 2020

Cuéntame un cuento


Les voy a contar un cuento. Esto era una cuadrilla de amigos, cuyo germen eran tres amigos del cole, al que posteriormente se unieron algunos en el instituto y las últimas incorporaciones fueran en la Universidad. Como en todos los grupos cada uno tenía sus virtudes y sus defectos y todos aportaban al grupo en función de sus posibilidades. De manera que a veces el más retraído sorprendía gratamente al resto.

Juan, no era de estos, le gustaba estar en todas las salsas, tenía maneras de líder, era extrovertido y con un puntito chulesco que en esos primeros minutos iniciales algunos lo etiquetaban de fanfarrón y pensaban que era un jatorra del Botxo. Venía de familia de clase media acomodada y le iba bien en la vida, era trabajador, pero nunca decía que no a una fiesta. La crisis del 2008 le propinó una buena cornada y aunque tenía algo de patrimonio, se quedó sin efectivo.

Para salir del paso busco un préstamo en su habitual Caja de Ahorros, él era de cajas no de bancos, pero los políticos que se sentaban en el Consejo de Administración la habían quebrado. Y en los bancos la situación no estaba para prestar a desconocidos. Sus amigos decidieron dejarle el dinero con lo condición de que cuando le fuera bien lo devolviera.

En 2015 Juan empezó a ver la luz, las cosas le iban bien. Y retomo su tren de vida. Se compró un coche nuevo, uno de esos SUV que se habían puesto de moda y del cual presumía en las quedadas con los amigos, volvió a viajar al extranjero, se cambió de móvil, redecoró su apartamento de la playa, y si le sobraba devolvía poco a poco el dinero que debía. Entre sus amigos había quienes lo conocían de siempre le perdonaban su forma de ser, pero otros empezaban estar cansados de sus aires de niño de posibles y que todavía no les hubiera devuelto lo prestado

Y de repente en la primavera del 2020 apareció el maldito coronavirus, Juan tuvo que ir a un ERTE como casi muchos de sus amigos a excepción de Cristina que era enfermera y que no paro de trabajar en pésimas condiciones y con temor de contagiar a Javier, su marido, que trabaja en el sector de la alimentación y que tampoco paró. Mientras Ana hacía maratonianas jornadas de teletrabajo y Paco se encargaba de la prole y la casa. Quien si se libro fue Pedro que era funcionario de Hacienda cobraba su sueldo íntegro y además no tenía que atender al público a pesar de iniciarse la campaña de la renta. Quien lo paso muy mal fue Manolo, policia, que estuvo ingresado, se contagió por ir a rescatar a unos descerebrados que se habían ido de acampada en Semana Santa. Joselú, sacerdote, le faltaban horas entre asistir virtualmente a la feligresía y junto con Montxo organizar las Caritas para atender las nuevas y urgentes necesidades del barrio. Los servicios sociales sólo atendían en horario de 8 a 3. A Maite se le había acabado el contrato temporal el día 13 de marzo y todavía tras dos meses, sigue peleando con el SEPE para cobrar su desempleo. Y quienes andaban sin terminar de remontar eran Blanca y Alfonso habían perdido a sus padres y no les dejaron despedirse, ni asistir a su funeral por las restricciones.

Con la desescalada Juan había sido de los primeros en salir a tomar unas cervezas. Pero las noticias de ayer le hicieron que se le atragantasen, la empresa donde trabaja anunciaba recortes; y Juan iba a tener que volver a pedir dinero.

Ahora le pregunto estimado lector: ¿le dejaría dinero ahora a Juan?

Y si le digo que esto es una metáfora y que Juan es España y la cuadrilla la Unión Europa. ¿Qué piensa? Normal que ahora si nuestro gobierno pide dinero nos pongan condiciones a la devolución y sean serios y exigentes en los plazos. No se puede presumir de sistema económico y sanitario, de crecimiento del PIB y luego pedir…

Es cierto que Europa no ha funcionado como muchos esperábamos y deseábamos en esta crisis sanitaria, tampoco termina de despegar como adalid en un mundo de cambios e incertidumbres. Los intereses nacionales priman sobre los comunes de todos los miembros. Hemos asistido a miserables confiscaciones de cargamentos en los aeropuertos y a un sálvese quien pueda. Es ahora o nunca, su momento. ¿Pero hay alguien capaz para guiar este proyecto?

A nivel mundial los dirigentes que hay son vivo reflejo de sus sociedades desnortadas y enfermas de codicia, Trump, Johnson, Bolsonaro, Putin, Xi Jinping o el escondido Kim Jong-un, menuda banda. Empero nuestros políticos nacionales y autonómicos con sus multitudinarios ejecutivos y sus numerosos asesores dejan también mucho que desear.

Y viendo las imágenes de las terrazas parece que los españoles hemos pasado del Resistiré a la canción de Celtas Cortos: “Cuéntame un cuento. Y veras que contento. Me voy a la cama. Y tengo lindos sueños”.

Nota: Publicado el 19-05-2020 en Navarra Información y en Diario de Noticias.



Me ha encantado. Era para el Diario...Ja,ja,ja! JO

Buenísimo. y lo han publicado en el Noticias. todo muy curioso. AE

Buenísima. JFG

Toda la familia personificada en tu cuento. SF

Pero que muy bueno. II (Parlamentario Foral)





sábado, 2 de mayo de 2020

Vamos de reestreno


Por fin llego la tan ansiada “desescalada”. A nuestros políticos les encanta acuñar nuevos vocablos y no entiendo porque no se habla de desconfinamiento o vuelta a la “normalidad”, o si gusta la terminología montañera de “escalada” o ascenso a la cotidianidad preCovid19.

Mientras seguimos en este arresto domiciliario voluntario, cautivos y desarmados ante la ventana virtual en donde nuestro parlante busto presidencial nos deleita con su nuevo capítulo semanal. (Se han fijado en lo repeinado que aparece y que en más de cuarenta días no le ha crecido el pelo, ¿usará peluquín o es que su peluquero es el único del gremio que dispone de bula? Sin embargo, su asesor de vestuario sigue sin encontrar una corbata negra.)

Ante este auto impuesto, por responsabilidad, secuestro corremos el riesgo de ser víctimas del síndrome de Estocolmo y cualquier apertura por limitada y regulada que sea la celebramos con jolgorio y algarabía rayando la infracción y perdiendo el sentido común. Pero ante todo los perros y los niños primero, luego sálvese quien pueda.

Nos parece normal que se intervenga el precio de las mascarillas, pero no protestamos porque el IVA sea del 21% y que además tengan un recargo (no se explica este salvo que sea porque a posteriori y ante la presión social se reduzca el IVA) de equivalencia del 5,2% lo que hace que más de una cuarta parte del precio de cada mascarilla vaya a las arcas del estado.

Sin embargo, los centros de investigación biomédica permanecen cerrados, cuando más falta hacen, y no lo digo yo, lo avisa uno de nuestros eminentes científicos el bioquímico Mariano Barbacid.

Muestro mi estupor por lo callados que están los animalistas porque la temporada taurina pesa a la suspensión de las ferias, está en pleno apogeo, no hay tarde que no haya faena.

Vaya por delante que esta crisis es nueva para todos, pero lo que no tiene un pase, ni siquiera por el bombero torero, son los continuos bailes de cifras, ahora no ahora si con el uso de las mascarillas, y viceversa con la realización de las pruebas a toda la población, la tardanza en empezar el famoso estudio masivo que para cuando tengamos sus conclusiones finales estaremos en la quinta fase y el continuo trato como a parvularios.

Hace años en un curso de Resolución de Conflictos hicimos una dinámica en las que algunos compañeros se les puso sobre la cabeza, y sin que lo vieran ellos, un letrero de como el resto teníamos que tratarlos, tras veinte minutos, casi todos ellos habían acabado asumiendo el papel que el resto les impuso.

Defiendo lo público y es necesario, pero también quiero una gestión eficiente y eficaz por lo no trago con todo, y menos con el pesado ritmo de la administración. Los primeros Erte´s tramitados cobrarán el mes de marzo a mediados de mayo. Los trabajadores, especialmente los de cuenta ajena y los falsos autónomos hemos de ser flexibles, como un equipo de gimnasia rítmica, pero la administración, ni con todas las existencias de voltadol forte es capaz de superar su ancestral artrosis reumatoide.

Me aburre la insistencia de que nuestra sanidad está en peligro, si lo está es por su mala gestión, como la educación, la economía y tantas otras cosas, por parte de los políticos de uno y otro signo. Atención, en 2017, año más próximo del que he encontrado los datos, el gasto en Sanidad respecto al PIB de Portugal fue de 5.99% y el de España 6.26%. gasto muy similar en ambos países y en principio ligeramente a favor nuestro. Entonces ¿cómo podemos explicar las tan distintas cifras de la crisis del coronavirus en dos países vecinos y con hábitos culturales similares y dependientes del turismo? Portugal lleva unos 20.000 contagios y 1.000 muertos y España lleva más de 200.000 contagios, un cero más, y casi 25.000 muertos.

La respuesta es la gestión. En Portugal el presidente de la República es de un partido de derechas y el primer ministro es socialista, pero han actuado como un gobierno de concertación formando un bloque constitucional frente a partidos extremistas y con tan sólo dos muertos por Covid decidieron decretar el estado de emergencia. Igualito que nosotros que lo hicimos cuando algunos alcaldes decidieron tomar medidas en sus localidades como Haro, Igualada, Madrid y ante el desborde de algunos hospitales, las UCI´s al borde del colapso y los tanatorios con lista de espera.

Una nueva lección que nuestros vecinos a los que casi siempre tratamos con cierta suficiencia nos han dejado. Presumimos de nuestra transición, pero ellos la iniciaron antes, con la revolución de los claveles de la cual en estos días ha sido su aniversario.

Y nosotros a esperar el reestreno del clásico de Spielberg Encuentros en la tercera fase (1978) aunque pueda convertirse en el de 28 días después (2002) ó 28 semanas después (2007); el Rubicón, con gran alborozo, lo hemos cruzado este fin de semana.

Nota: Publicado el 03-05-2020 en Navarra Información

viernes, 17 de abril de 2020

¿A qué estamos jugando?


En este “sinfinamiento” por fascículos coleccionables quincenales cuando la lucidez te ataca en el tedio en el que te están confitando (confitar técnica de cocina que consiste en cocer un alimento en materia grasa o azúcar a temperatura muy baja y de manera prolongada, también un excelente sistema de conservación), en la lucha por el relato, versión postmoderna del mito[i], uno se percata de ser un muñeco manejado por las cuerdas del titiritero. Y se subleva ante el lenguaje bélico impuesto e imperante, pues a las enfermedades no se las combate, se las padece; los que las superan y se recuperan no son valientes son convalecientes que se han curado, el coronavirus no es un enemigo es otro ser vivo que lucha por sobrevivir y perpetuarse en el tiempo y el espacio, la historia de la evolución. La democracia es un concepto abstracto que sólo lo entiende el Homo sapiens y visto el panorama no todos los miembros de esta especie. Las curvas no se doblan, se toman y en geometría no existen picos sino puntos de inflexión. Vivir implica morir.

El problema es cuando esas muertes se podrían haber evitado, no todas, pero si más de las que se han logrado. Por eso es ahora, o nunca, cuando los gráficos de la pandemia indican una disminución paulatina de fallecimientos diarios, un alcance lento de la meseta de la asíntota (vertical hacia abajo) de contagios y una desaturación de las UCI´s, y antes de que haya un rebrote o nos golpee la crisis económica que se aproxima inexorablemente a modo de ola de tsunami que se agranda según llega a la costa, es el momento de pedir responsabilidades.

Viendo al presidente francés dirigirse a su nación, uno siente vergüenza del nuestro porque en sus repetidas alocuciones al pueblo español cautivo en los sofás a la hora del telediario, no ha comparecido con una corbata negra en señal de duelo por nuestros fallecidos, en ningún momento.

Es una ofensa para la memoria de los fallecidos la lucha de cifras tanto a nivel estatal como autonómicos. además de silenciosos, silenciados, a lo que añadir la pérdida o el no saber dónde están algunos cadáveres y la entrega de ataúdes sellados, sin ninguna forma de comprobación.

Observando las actuaciones y exigiendo confianza en su gobierno y pidiendo una reedición del consenso nacional, uno le sugiere al supuesto firmante del Manual de Resistencia que le eche un vistazo a la novela SIDI de Pérez-Reverte para aprender algo de liderazgo. El cual empieza con el ejemplo, no es de recibo loar la sanidad pública y que la viceministra ingrese por elección propia en la Clínica Ruber.

Claro que para aprender hay dar el humilde paso previo del reconocimiento del propio desconocimiento y llenar las alforjas de las ganas de querer saber y dialogar. Y el lenguaje corporal de nuestro Sánchez, según los psicólogos es todo lo opuesto (tenso, cansado y ególatra).

Uno ya está harto del se van a hacer, se van a comprar, se van a …y ver como los ritmos de la administración son ineficientes frente a la diligencia del mundo empresarial y de la sociedad civil. Me cabrea leer “la creación de la figura de coordinación ejecutiva de todos los servicios de prevención de riesgos laborales de Navarra ante la crisis del coronavirus, una coordinación que recaerá en el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, y a la vez recibir de mi sindicato un comunicado que, tras reunión con dicho ente, el INSL rehúye avalar las medidas presentadas para poder reiniciar la actividad laboral, ya que su labor es de asesoría, no de avalar.

¿A qué estamos jugando?, lo mismo que el baile de las máscaras cuan carnaval ahora no valen, ahora sí valen y curioso sólo hay un único proveedor nacional aprobado. O el tema de las dichosas pruebas, que tras más de un mes hoy se publica que se cuadriplica el número de PCR diarios en Navarra, al empezar a usar las instalaciones de CIMA, Navarrabiomed y Nasertic, ¿por qué esta demora? Y mientras la lista de voluntarios capacitados para realizar estas pruebas sin recibir ninguna noticia por parte de la administración desde hace un mes.

No pueden faltar a esta kermés los nacionalistas de turno que en cuanto ven un resquicio meten baza para soltar su cansino discurso, y los progresistas de salón y casoplón para los cuales la responsabilidad individual es para los demás, ellos se pueden saltar el confinamiento y las normas para “todos”.

No quiero seguir porque como nos decía un jefe se me hincha la vena y se me ponen los pelos como escarpias. Pero alguien tendrá que asumir la responsabilidad de estos desaguisados, improvisaciones y mareos de perdiz. Y espero que no sea una vez más el mejor amigo del político, el chivo expiatorio.

Del consenso hablaremos otro día. Y de la cacareada y planificada “desescalada”, nadie sabe todavía cómo se va a realizar.


Nota: Publicado el 18-04-2020 en Navarra Información  y el 22-04-2020 en Diario de Navarra.

miércoles, 8 de abril de 2020

¿Por qué, ¿Para qué? Hobbes y Voltaire


En esto momentos donde parece que se intuye la luz al final del túnel, es conveniente mantener la calma y la sangre fría, para por un lado ir planificando esa vuelta a la “normalidad” y de otro analizar esta crisis preguntándonos, mirándonos al espejo sin ningún tipo de maquillaje, los dos interrogantes clave: ¿Por qué? y ¿Para qué?, que son las preguntas esenciales para una mejora.

El primero, los por qué, son necesarios para hacer un ejercicio de revisión y no volver a caer en los mismos errores en futuras crisis. Hemos comprobado en nuestras carnes que tras la crisis económica no hicimos este ejercicio ya que el primer fallo ha sido presumir de sistema de sanidad, al igual que hicimos al presumir de nuestro sistema financiero. Así nos fue y así nos ha ido. Ojo con este no quiere decir que nuestro sistema sanitario no sea bueno, pero si no hacemos este ejercicio de reflexión no lo podremos mejorar.

Como tampoco mejoraremos nuestras respuestas a futuras crisis globales, que las habrá. El coronavirus SARS-CoV-2 causante del COVID 19 ha venido para quedarse, al igual que sus primos que conviven con nosotros y que nos visitan cíclicamente, gripe, resfriados, catarros, procesos febriles y diarreicos indeterminados, y hasta que no desarrollemos inmunidad (anticuerpos), o vacunas y retrovirales que nos ayuden a sobrellevarlo hemos de vigilar su vuelta y cómo actuar cuando se detecte su amenaza. Pero los expertos también advierten que las venideras crisis, del tipo que sean (económicos, sanitarias, etc.), serán ya globales.

Sin embargo, detecto que los gobiernos (Estatal, Autonómico y Local) no parecen estar por la labor de hacer esta reflexión, pero es mejor una vez colorado que cientos amarillo, y mejor presentar mis errores e indicar como los voy a subsanar que pretender pasar página pues siempre habrá quien pida responsabilidades, lo cual es normal en un estado democrático y en esta crisis todos tenemos que entonar nuestro mea culpa. Aunque algunos además deben asumir sus responsabilidades que para eso se les ha votado y estamos pagando sus sueldos; además ellos han buscado los acuerdos y los votos necesarios para estar ahí. Todavía no ha llegado el momento de la crítica a las actuaciones, pero se acerca y las ganas de reestablecer la “normalidad” no deben distraemos de la misma.

Pero si importantes son los por qué, para la implementación de nuestros sistemas y la mejora de la capacidad de respuesta, más lo son los para qué. Pues según como respondamos a estos, nos marcaran la dirección a seguir, y la visión (a dónde queremos llegar) y objetivos (qué queremos lograr).

En estos días de confinamiento, casi desde el inicio, aparecieron sin tiempo para haber realizado una profunda reflexión ni individual y menos colectiva, salieron voces indicando diferentes “nortes” a seguir. Si bien todos habían pasado por la fase de sentimiento o dolor, muchas no expresaban su rechazo y renuncia a las conductas que nos han llevado a esta situación y bastantes adolecían de un propósito de cambio real, imbuidos de este “bambismo” y sentimiento infantiloide que impregnan y ahogan a nuestra poco madura sociedad. Por ello me reservo mi opinión, la cual escribo en paralelo y que en un futuro a medio plazo espero poder compartir, deseando en parte equivocarme.

Mas debo advertir que en esta lluvia de ideas e improvisaciones a la que nuestros gobernantes y expertos nos someten y los diferentes medios nos bombardean constantemente día sí y día también, hay demasiadas actitudes que no me gustan. Es cierto que estamos en un estado de alarma, pero este no es ni similar ni comparable al de la antigua república romana en donde todo el poder se otorgaba a un dictador temporalmente. Vislumbro amagos y ramalazos de autoritarismo en nuestro poder ejecutivo, que me preocupan, pues a parte de una posible inexperiencia y no haber vivido situaciones parecidas se unen las actitudes de algunos de nuestros dirigentes que son miembros de unas generaciones educadas en el consentimiento y que buscan imponer sus criterios con unos controles y unas medias de seguridad que coartan nuestra individualidad y privacidad y que son propios de otros modelos sociales que nada tienen que ver con nuestro sistema democrático y que pretenden, en estas excepcionales circunstancias en donde el equilibrio libertad-seguridad está escorado por una microscópica partícula, aprovechar la coyuntura, del confinamiento y las rápidas ganas de volver a una “normalidad” nada aclarada, para que el hobbesiano leviatan-estado nos cambie sin acuerdo el pacto social y marque un nuevo terreno y reglas de juego a golpe de decreto basándose en una ficticia promesa de temporal seguridad venidera a la espera de soluciones definitivas (vacunas y retrovirales para todos).

No caigamos en la trampa de la que Voltaire nos advirtió “La política es el camino para que las personas sin principios puedan dirigir a las personas sin memoria”. El consenso y el nuevo pacto social es cosa de todos no único y exclusivo de la casta, nueva y vieja, política.

Nota: Publicado en Navarra Información el 09-04-2020 y en Diario de Navarra el 15-04-2020.

sábado, 4 de abril de 2020

Va por ustedes!


Va por ustedes es un homenaje a todas estas personas, la mayoría anónimos que, en esta crisis del Coronavirus, están dándolo todo (sanitarios, fuerzas de seguridad, bomberos, agricultores y ganaderos, industria alimentaria, farmacéutica, transportista, personal de limpieza, etc..) pero muy especialmente a los que desparecen de nuestras vidas, y nos dejan por esta moderna peste, máscara de ese jinete del apocalipsis llamado Muerte que los lleva a jugar la última y amañada partida.

En esta guerra incruenta dentro de nuestras numerosas bajas quienes merecen una mención de honor son ellos, nuestros mayores (abuelos, padres y madres). Son conocidos por la generación silenciosa pero ahora que les ponemos letras, ellos son los miembros de las generaciones R, S y T; R de resistencia, S de supervivencia y T de transición.

Son unas generaciones que, en este país, les toco nacer en el peor momento de su historia, la incivil guerra y sus consecuencias. La guerra les robo la alegría y les secuestro la inocencia de su infancia. En su adolescencia tuvieron que soportar hambre y penurias, en su juventud sacrificios, algunos más que otros porque sin comerlo ni beberlo fueron estigmatizados por las decisiones de sus antecesores y se les marcó o señaló con la p de perdedores. La gran mayoría, igual daba vencedores como perdedores, emigraron, de sus pueblos a las ciudades en busca de un futuro que no la había o estaba vetado para ellos en sus pueblos. Muchos emigraron en busca de esas oportunidades que no encontraban en la autarquía de nuestro país, otros porque no estaban cómodos con los tiempos que se vivían. Forjaron el milagro alemán, con Vente para Alemania, Pepe (1971) y fueron las Españolas en Paris (1971). Se pluriemplearon o metieron horas hasta la extenuación (La gran familia-1962) para sacar, sacarnos, a sus familias adelante, inculcándonos respeto, espíritu de superación y ganas de trabajar, se convirtieron en Los nuevos españoles (1974). Algo que parece que nosotros no estamos sabiendo hacer con nuestras progenies. Durante la transición nos dieron una lección de llegar a acuerdos, consenso lo llamaron, cediendo por un bien común superior construir un nuevo país en democracia. Algo que algunos de sus hijos y nietos, se han olvidado y en vez de ser ecuánimes, han optado por reverdecer el frentismo y con memoria selectiva presumen de algunos de sus antepasados represaliados y se olvidan de sus otros antepasados que fueron activos represores, o estraperlistas y chaqueteros, que lograron que ellos ahora puedan estar en el candelero.

Llego el ansiado cambio y con él, la reconversión industrial, que algunos les dio un zarpazo, y fue preludio de nuevos horizontes de futuro donde la economía iba a centrar todo

Llegada su ansiada jubilación, no tuvieron tampoco respiro, y disfrutaron poco de ella. Los tiempos habían cambiado, y tuvieron que ayudar en la “conciliación familiar”, se convirtieron en canguros de sus nietos y algunos hasta en padres y madres suplentes. Cuando no ha acoger la vuelta al hogar familiar de sus hijos e hijas separados, divorciados o maltratados. Pero esto no quedo ahí, vino otra nueva crisis, la financiera-económica y tuvieron que compartir su pensión y otra vez también su casa con sus descendientes en paro, desahuciados, o con grandes apuros para llegar a fin de mes.

Ahora que tras duros años parece que se veía la luz al final del túnel, ellos ya achacosos que iban a poder ver como sus nietos estudiaban y empezaban a pelear en un mundo que tanto ha cambiado, presumiendo de sus logros y preocupándose, como no y una vez más, por sus desengaños, les golpea una nueva crisis.

Una plaga, pandemia, provocada por una microscópica partícula que se ceba con ellos, agravado por la falta de previsión, las improvisadas reacciones en cadena y un exceso de ignorante y presuntuoso optimismo inicial de que no nos iba tocar, los confina en sus casas en arresto domiciliario, sin poder salir ni ver a sus seres queridos. Y lo peor si enferman los internan en fríos hospitales aislados para no contagiar al resto, sin una mano familiar que los acompañe en esos momentos que tristemente puede que sean los últimos. Además, las noticias del colapso de las UCI´s y su disponibilidad para ellos son dramáticas. Y a los supervivientes nos invade la angustia y congoja de no haber podido estar con ellos y lo que es más duro no despedirles como se merecen porque hemos de estar confinados para evitar contagiar a los que siguen vivos.

Nunca podremos agradecer los esfuerzos que estas generaciones han hecho por todos y el cruel e inhumano final que el destino y nuestras torpes actuaciones les han deparado.

Por todo esto va por ustedes, se lo debemos.

Nota: Publicado en Navarra Información el 04-04-2020, en El Español el 21-04-2020 y en Diario de Navarra el 08-06-2020.